Lo más preocupante es que el impacto de la contaminación ya no es un problema reciente. Se acumula silenciosamente y deja consecuencias a largo plazo para la salud de las personas. Una ciudad puede crecer rápidamente, tener rascacielos y zonas urbanas modernas, pero difícilmente puede considerarse habitable si sus residentes tienen que respirar aire contaminado a diario.
En este contexto, la aprobación por parte del Consejo Popular de la Ciudad de Hanói del proyecto "Zona de Bajas Emisiones dentro de la Circunvalación 1" y su implementación piloto a partir del 1 de julio de 2026, constituye una decisión trascendental para el desarrollo sostenible presente y futuro de la capital, demostrando claramente una orientación de desarrollo centrada en las personas. Esta elección prioriza la salud y la calidad de vida de la población, reafirmando la convicción de que el crecimiento económico no puede lograrse a expensas del medio ambiente y la salud pública.
Por supuesto, ningún cambio es fácil. Establecer zonas de bajas emisiones afectará los hábitos de desplazamiento y el uso de vehículos privados, lo que requerirá adaptación tanto de particulares como de empresas. Sin embargo, si retrasamos la acción simplemente por miedo al cambio, el precio que la sociedad pagará en el futuro será mucho mayor.
Muchas ciudades de todo el mundo se han enfrentado a decisiones similares. Y la realidad es que las ciudades que actuaron con rapidez para controlar las emisiones, desarrollar el transporte sostenible y mejorar la calidad de vida se están volviendo altamente competitivas, atrayendo importantes inversiones y disfrutando de una calidad de vida superior.
Como capital del país, centro político y administrativo nacional y una de las dos mayores potencias económicas, Hanói no solo tiene la responsabilidad de desarrollarse, sino también de ser pionera en la experimentación de nuevos modelos. La transformación verde, la economía verde, la ciudad verde y el transporte sostenible ya no son conceptos opcionales, sino que se están convirtiendo en requisitos esenciales de la época. Además, este es el comienzo de una reestructuración del espacio urbano. A medida que se desarrolla el transporte público, el transporte limpio se generaliza, se expanden las zonas peatonales, los espacios verdes y los servicios públicos, y el rostro de Hanói cambiará gradualmente. Una ciudad con menos contaminación, menos ruido y un entorno más habitable es la base para aumentar su atractivo para inversores, turistas, expertos y profesionales altamente cualificados.
En otras palabras, las zonas de bajas emisiones no solo crean un aire más limpio, sino que también abren nuevas oportunidades para el desarrollo económico urbano.
Para que el proyecto tenga éxito, la ciudad debe seguir mejorando su sistema de transporte público, desarrollando políticas que apoyen la transición a nuevos modos de transporte, garantizando la equidad social y logrando un amplio consenso ciudadano. Porque la transformación verde es un proceso en el que el Estado y la ciudadanía trabajan juntos, comparten responsabilidades y se esfuerzan por alcanzar un objetivo común.
Aunque aún queda mucho por hacer, la decisión sobre las zonas de bajas emisiones, aprobada en la cuarta sesión del Consejo Popular de Hanói, marca un nuevo capítulo, particularmente significativo, para la ciudad. Representa el esfuerzo de un Hanói que se niega a aceptar el statu quo; un Hanói que se atreve a elegir un camino de desarrollo más difícil pero sostenible; un Hanói que prioriza el derecho de sus ciudadanos y de las futuras generaciones a vivir en un entorno limpio. Al priorizar el aire limpio sobre la conveniencia a corto plazo y el desarrollo verde sobre el crecimiento a cualquier precio, Hanói ha enviado un mensaje de acción constructiva que va más allá de un simple plan ambiental, en pro del desarrollo sostenible de la ciudad.
Fuente: https://hanoimoi.vn/lua-chon-cho-hien-tai-va-tuong-lai-1208480.html










