Diez años después de su histórico logro con el Barcelona, el estratega español está creando discretamente una nueva obra maestra, no a base de estrellas y dinero, sino de filosofía, disciplina y fe en el equipo.
De la sombra de una superestrella al centro de atención colectiva.
Existe una estadística sorprendente: el PSG actualmente ostenta el récord de regates (339) en una temporada de Champions League desde el Barcelona de Luis Enrique hace una década. No es casualidad que los dos equipos con las mejores estadísticas de regates compartan el mismo entrenador, a pesar de las diferencias de tiempo, espacio y personal.
«Este es exactamente el equipo de Luis Enrique», dijo Óscar García, excompañero suyo en el Barcelona. «Está disfrutando de su trabajo más que nunca. Ya no hay grandes estrellas. La estrella es el equipo, es el entrenador».
Esta transición marca un punto de inflexión crucial en la historia del PSG. Desde los tiempos en que Neymar, Messi y Mbappé coexistían —tres genios distintos que a menudo parecían jugar en un terreno diferente al del resto del equipo— hasta un colectivo unificado donde cada engranaje funciona dentro de la misma máquina.
El PSG de Luis Enrique es una hermosa contradicción: libertad creativa y disciplina táctica a la vez. Un portero que madura día a día, una defensa sólida, laterales enérgicos y un trío de centrocampistas que brilla cada vez más: todos ellos son piezas clave en una sinfonía perfecta.
«Utiliza un falso delantero centro para generar dominio y situaciones de exceso de jugadores en el mediocampo», explicó Oscar. Se trata de una táctica sutil que requiere una profunda comprensión entre los jugadores, no solo de sus posiciones, sino también de las intenciones de cada uno.
Ousmane Dembélé ha cambiado mucho bajo la dirección de Luis Enrique. |
Ousmane Dembélé, otrora criticado por su falta de disciplina y decisión, está teniendo la mejor temporada de su carrera. Bradley Barcola y Desire Doué, dos jóvenes promesas, están progresando a pasos agigantados. La incorporación de Khvicha Kvaratskhelia, el "Messi de Georgia", ha hecho que la plantilla sea aún más diversa e impredecible.
El estilo de juego del PSG se caracteriza por la precisión en los pases cortos y la audacia en las rupturas de línea inesperadas. Es una sofisticada fusión del control del tiki-taka español y la pasión explosiva del fútbol sudamericano: una combinación perfecta que refleja la personalidad de Luis Enrique.
Un hombre de acero tanto en su carrera como jugador como en su carrera como entrenador.
La fuerte personalidad de Luis Enrique ha quedado patente a lo largo de su carrera. Desde su audaz decisión de dejar el Real Madrid para fichar por su eterno rival, el Barcelona —donde se sentía como en casa—, hasta convertirse en un ídolo en Cataluña. Sus cinco goles contra el gigante español y sus emotivas celebraciones no fueron acciones propias de una persona neutral.
«Luis Enrique tenía una personalidad fuerte, un carácter sólido», recordó Oscar. «Siempre era positivo, contagiando su energía a todos. Solía hacerlo con sus compañeros. Ahora lo hace con su equipo. Luis Enrique entrena como solía jugar: con muchísima intensidad».
No es casualidad que el Barcelona de Luis Enrique practicara un fútbol de ataque frenético, con el trío Messi-Suárez-Neymar anotando 122 goles en una sola temporada, un récord que nunca se ha superado. Enrique no solo les dio a estos tres genios ofensivos la libertad de desplegar su juego, sino que también los integró en una estructura táctica clara, donde cada uno comprendía su rol dentro del sistema.
Luis Enrique está llevando al PSG a un gran éxito. |
Las comparaciones con Pep Guardiola son inevitables. Ambos fueron jugadores del Barcelona y ambos lograron el triplete con el club catalán como entrenadores. Pero mientras que Guardiola es un filósofo del fútbol, con largas disertaciones sobre posición y espacio, Luis Enrique es una figura más pragmática, que prefiere la adaptabilidad y la versatilidad.
«El control del balón es fundamental», declaró Luis Enrique en una ocasión, dejando claro el ADN del Barcelona que lleva dentro. Sin embargo, no duda en permitir que el equipo cambie a una defensa de contraataque cuando sea necesario, o en aprovechar los ataques directos cuando se presenten oportunidades.
«Sus estilos son muy similares», comentó Oscar sobre sus dos excompañeros. «Sus filosofías son prácticamente las mismas». Pero Luis Enrique añadió un elemento único: una gran intensidad en la presión y el ataque, un equilibrio perfecto entre arte y potencia.
Transformando el PSG
La victoria contra el Arsenal, el equipo que los había derrotado en la fase de grupos en octubre, en la semifinal de la Liga de Campeones con un marcador global de 3-1 en la eliminatoria a doble partido, es prueba del notable progreso del PSG. "Volví a ver ese partido y me di cuenta de cuánto hemos mejorado", compartió Luis Enrique. "Ahora somos mejores. Somos un equipo más completo".
Esta temporada marca un punto de inflexión crucial para el PSG. La baja de Mbappé, su estrella más brillante, no debilitó al equipo; al contrario, permitió a Luis Enrique construir una plantilla más unida. Ya no depende del talento individual, el PSG ahora lucha y gana como un conjunto cohesionado.
"Porque si no se forma un equipo y solo se depende de individuos, es muy difícil ganar títulos", enfatizó Oscar. "En un partido, hay que trabajar como una familia. Yo trabajo para ti y tú trabajas para mí. Si hay jugadores que no trabajan para el equipo, será muy difícil".
Si Luis Enrique logra ganar la Liga de Campeones por segunda vez en su carrera como entrenador, se unirá al selecto club de los grandes entrenadores. |
Si Luis Enrique logra ganar la Liga de Campeones por segunda vez en su carrera como entrenador, se unirá al selecto club de los grandes técnicos. Solo Ernst Happel y Jupp Heynckes tuvieron que esperar más tiempo para alzarse con este prestigioso trofeo por segunda vez.
Pero quizás el mayor legado de Luis Enrique no sean sus trofeos, sino su capacidad para transformar equipos: de un conjunto de estrellas individuales a un colectivo unido. De un club definido por grandes nombres a un equipo definido por su propio estilo de juego distintivo.
En una época donde el dinero suele considerarse la única clave del éxito en el fútbol, Luis Enrique está demostrando que la filosofía, la disciplina y la fe en el equipo aún pueden obrar maravillas. Esto no es solo una revolución en París, sino un mensaje para todo el mundo del fútbol.
Este es precisamente el equipo de Luis Enrique.
Fuente: https://znews.vn/luis-enrique-qua-hay-post1551723.html










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