
Mi café de la mañana
Mis mañanas suelen empezar un poco antes de lo habitual. Mientras el pasillo aún está vacío y las luces de la habitación se están encendiendo, coloco el pequeño filtro de café en el borde de la taza.
Al contacto del agua hirviendo con el café molido, el aroma se extendió de inmediato, liberando lentamente una fina columna de humo. Las primeras gotas de café cayeron al fondo de la taza, goteando lenta, constante y pacientemente una a una en la prístina mañana.

Un día, preparé café con leche, y la leche blanca se disolvió adquiriendo un color marrón oscuro.
Mi café matutino también cambia con el ritmo de la jornada laboral. Algunos días tomo café solo, fuerte e intenso, cuando tengo la agenda repleta de análisis de muestras. Otros días le añado hielo, dejando que su frescura despierte mis sentidos antes de sumergirme en los números y las gráficas. Y algunos días preparo café con leche, cuya blancura se disuelve en el color marrón oscuro, ofreciéndome un breve respiro antes de realizar mediciones meticulosas.
A menudo, sostengo una taza de café en la mano y me siento en silencio durante unos minutos antes de empezar a trabajar. Ese breve momento de silencio a veces puede ser más valioso que un largo descanso.
El aroma del café me envolvía las palmas de las manos, su fragancia intensa impregnaba cada respiración, calmando mi mente y aclarándola. En ese instante, comprendí que el proceso de prueba era como preparar una taza de café: requería quietud, precisión y paciencia para esperar a que los resultados llegaran gota a gota.

Algunos días tomo café solo, fuerte y de sabor intenso.
Algunos dicen que el café despierta el espíritu humano. Pero creo que lo que el café despierta de forma más profunda es la sensación de desacelerar en un mundo que siempre va a toda prisa. Algunos ven el café como un simple hábito. Pero para mí, es una forma de empezar la jornada laboral, una forma de recordarme que detrás de cada resultado de un examen se esconde la tranquilidad de muchísimas personas.

Mi taza de café matutina me ayuda a mantenerme alerta y listo para comenzar el día.
Y cada mañana, cuando la última gota de café cae al fondo de la taza, sé que acabo de tener otro comienzo refrescante para empezar el largo día que tengo por delante.
(Entrada para el concurso "Impresiones sobre el café y el té vietnamitas" 2026, parte del 4º programa "Celebrando el café y el té vietnamitas" organizado por el periódico Nguoi Lao Dong).


Fuente: https://nld.com.vn/ly-ca-phe-buoi-sang-196260312191454997.htm






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