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Ronaldo sigue siendo el principal referente de Portugal a sus 41 años. |
Portugal afronta su partido contra Uzbekistán a medianoche del 24 de junio sin margen de error. El empate contra la República Democrática del Congo en el partido inaugural ha hecho perder la compostura al equipo de Roberto Martínez. Otro tropiezo podría convertir la fase de grupos en una pesadilla.
Pero el problema de Portugal no se limita solo a los puntos.
Se enfrentan a una batalla diferente, más tensa e incómoda: un partido contra el mismísimo Cristiano Ronaldo. A sus 41 años, Ronaldo sigue siendo el mayor ícono del equipo. Sigue jugando con regularidad, sigue siendo el centro de atención de los medios y sus decisiones tácticas siguen siendo analizadas con lupa.
Por lo tanto, Portugal afrontó el partido contra Uzbekistán con dos presiones. Tenían que ganar para mantener vivas sus esperanzas de clasificarse para el Mundial . Y tenían que demostrar que Ronaldo no era una carga en un equipo con tantas opciones ofensivas.
Eso es lo que hace que este partido sea tan peligroso.
Ronaldo y la enorme sombra que proyecta.
Ningún jugador en la historia de Portugal ha alcanzado el estatus de Ronaldo. 143 goles en 229 partidos es un legado colosal. Seis Mundiales es una trayectoria extraordinaria. Pero cuanto mayor es el legado, más difícil se vuelve la pregunta.
¿Debería Portugal seguir basando su ataque en Ronaldo?
Esta ya no es una pregunta ofensiva. Es una pregunta profesional. Ronaldo aún conserva su instinto goleador, su carisma en el área y la potencia suficiente para infundir temor en los rivales. Pero el fútbol de élite exige más que un nombre famoso. Exige ritmo, presión, movilidad y compenetración con el equipo.
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La cuestión de si Ronaldo debería ser titular o estar en el banquillo se está convirtiendo en un tema importante de debate de cara al partido contra Uzbekistán. |
En su primer partido, Ronaldo no logró dar una respuesta convincente. Portugal jugó con lentitud. Tenían posesión, calidad técnica y muchos jugadores capaces de generar ocasiones de gol, pero su sistema carecía de fluidez. Cuando el resultado no fue bueno, todas las miradas se centraron inmediatamente en Ronaldo.
Ese es el precio de ser un ícono.
Ronaldo no es solo un jugador más del equipo. Es todo un acontecimiento. Una oportunidad perdida por él puede convertirse en tema de conversación mundial. Cualquier declaración relacionada con él puede generar controversia. Incluso el intento de João Neves de minimizar la presión al considerar a Ronaldo como "un miembro más del equipo" se desmesuró.
Ese es el problema. En un equipo normal, esa declaración podría desvanecerse al cabo de unas horas. En el caso de la Portugal de Ronaldo, se convirtió en una señal de que el vestuario estaba sometido a una presión inusual.
Roberto Martínez lo entiende. Puede decir que todo está bien. Los jugadores pueden intentar calmar la opinión pública. Pero nadie puede negar que cada partido de Portugal ahora mismo gira en torno a una pregunta: ¿Debería Ronaldo seguir siendo titular o es hora de que dé un paso al costado?
No es una pregunta fácil de responder. Dejar a Ronaldo fuera del once inicial es una decisión que podría desestabilizar a todo el equipo. Pero seguir utilizándolo, independientemente de su rendimiento, también es arriesgado.
Martínez se enfrenta a dos opciones arriesgadas.
La apuesta de Martínez
Portugal cuenta con varias opciones. João Félix aporta fluidez y conexión al juego. Rafael Leão tiene la velocidad necesaria para desbordar la defensa. Gonçalo Ramos ha demostrado tener la sangre fría suficiente en partidos importantes. No se trata de soluciones temporales, sino de jugadores con la calidad necesaria para ganarse un puesto en el equipo.
La pregunta es: ¿quién tiene que ceder su asiento?
Si Ronaldo sigue siendo titular, el sistema deberá adaptarse en cierta medida a sus hábitos de juego. Si Ronaldo es relegado al banquillo, Martínez se enfrentará a una tormenta mediática y a la presión del máximo ícono del fútbol portugués. Este es un problema que va más allá de las meras consideraciones tácticas.
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Uzbekistán podría complicar aún más las cosas. El equipo asiático no es un rival fácil. Son organizados, disciplinados y cuentan con jugadores ofensivos lo suficientemente rápidos como para castigar los errores. Un equipo que juega con tres centrales, una línea defensiva baja y espera pacientemente el contraataque siempre representa un rival difícil para Portugal en estos momentos.
Si Portugal hubiera marcado pronto, la situación podría haber estado bajo control. Ronaldo podría haberse convertido en un símbolo de la fuerte reacción. Martínez habría tenido aún más motivos para defender su decisión.
Pero si el partido se prolonga sin que haya empate, la presión volverá muy rápidamente.
Cada error que cometa Ronaldo será analizado minuciosamente. Cada vez que Joao Félix, Leao o Ramos queden fuera del once inicial, se cuestionará su participación. Cada minuto que pase sin que Portugal marque intensificará el debate sobre si Cristiano debería ser titular o no.
Esa es la preocupante fragilidad de Portugal.
Un equipo que aspira a ganar el Mundial no puede permitirse quedar atrapado en un debate personal. Necesita un sistema más claro que la emoción. Necesita una opción más firme que la mera admiración. Necesita saber si Ronaldo es un arma, un símbolo o un factor táctico.
Ronaldo merece respeto. Pero Portugal también merece liberarse del miedo a tener que tomar decisiones.
El partido contra Uzbekistán no es, por lo tanto, solo una oportunidad para que Portugal corrija su error inicial. Es una prueba del carácter de Martínez. ¿Se atreverá a utilizar a Ronaldo según las necesidades del equipo, en lugar de dejar que el equipo siga girando en torno a él?
Si Portugal gana, el debate podría calmarse. Si vuelven a tropezar, Ronaldo será el centro de atención, más que un simple jugador.
Se convertirá en una crisis para Portugal.
Fuente: https://znews.vn/martinez-mac-ket-giua-ronaldo-va-chien-thang-post1662407.html



































































