Con la ventaja de jugar en casa y una plantilla repleta de estrellas, el Inter Miami controló el partido por completo desde el pitido inicial. En el minuto 12, Messi estuvo a punto de abrir el marcador tras una jugada individual en la que superó a varios defensores del Atlanta, pero su disparo careció de potencia.

En el minuto 40, la superestrella argentina dejó su huella. Tras recibir un pase de Baltasar Rodríguez, Messi lanzó un disparo con efecto perfecto que se coló por la escuadra, rompiendo el empate para el equipo local.