El acuerdo anunciado recientemente se considera oportuno, ya que ayuda a saciar las expectativas de ambas partes.

De hecho, el presidente estadounidense Trump se enfrenta a una creciente presión debido al continuo aumento del precio de la gasolina, lo que ha provocado la mayor inflación en tres años en Estados Unidos. Mientras tanto, la economía iraní, ya asfixiada por las prolongadas sanciones occidentales, se ve aún más perjudicada por el bloqueo naval estadounidense de sus puertos. Por lo tanto, ambas partes necesitan una tregua temporal.

Acuerdo entre EE. UU. e Irán 1News.jpg
Se espera que Estados Unidos e Irán firmen oficialmente un acuerdo para poner fin al conflicto en Oriente Medio el 19 de junio en Suiza. (Foto: 1News)

Según muchos analistas, la prioridad del acuerdo es extender el alto el fuego alcanzado el 8 de abril en cuanto a duración y alcance, incluyendo la adición de 60 días de compromiso para abstenerse de hostilidades, el levantamiento del bloqueo estadounidense a cambio de que Irán renuncie al control del estrecho de Ormuz y un compromiso de ambas partes para negociar.

Para lograr lo que podría considerarse una victoria, Trump necesita una prohibición verificable y a largo plazo del enriquecimiento de uranio contra Irán. Por su parte, Irán necesita el levantamiento de todas las sanciones internacionales y el acceso a decenas de miles de millones de dólares en ingresos petroleros que Estados Unidos y sus aliados han congelado. Estas cuestiones, y la secuencia de pasos para resolverlas, siempre han sido puntos clave de controversia.

En general, el acceso al estrecho de Ormuz, el futuro del programa nuclear iraní y el conflicto entre Israel y Hezbolá en el Líbano siguen siendo cuestiones poco claras debido a la falta de información detallada sobre el acuerdo.