Si alguna vez te sientes cansado, detente y descansa. La vida no siempre sale como queremos. Pero ten la seguridad de que, mientras no te rindas, mañana las cosas mejorarán.

Si algún día te sientes abrumado por la presión, no te desesperes ni te rindas. Permítete un respiro después de un largo periodo de esfuerzo para afrontar las dificultades de la vida. Todo problema tiene solución. Si te equivocas, corrígelo; si tropiezas, levántate. Aún somos jóvenes y tenemos un largo futuro por delante, así que no seas demasiado pesimista.