Ella es H'Bliăk Niê (conocida comúnmente como Amí Bơng), la que "mantiene viva la llama" de la fe, asegurándose de que los corazones del pueblo Êđê siempre se vuelvan hacia el Partido y el Estado.
A sus sesenta años, su cabello estaba salpicado de canas, pero la mirada de Amí Bơng seguía siendo tan penetrante como la de un pájaro kơ-tia, y su voz tan clara y resonante como los gongos que celebraban el Año Nuevo. Dijo: «Los corazones de nuestra gente son muy sencillos, como un árbol de betel que solo sabe crecer recto. Pero la gente malvada es como serpientes venenosas, siempre deseosa de arrastrarse a los lugares oscuros para escupir veneno, cegando la mente de nuestra gente».
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La Sra. H'Bliăk Niê es un modelo de producción exitosa y una anciana respetada entre su gente. |
Con 31 años de militancia en el Partido y más de 30 años dedicados al trabajo social, desde su época como Secretaria del Partido en la comuna hasta su importante cargo como Vicepresidenta del Comité Popular del antiguo distrito de Cư Kuin, la Sra. H'Bliăk siempre ha mantenido una convicción: para ganarse la atención del pueblo, hay que ser una persona del pueblo. Durante los años 2001, 2004 y 2008, cuando el "fantasma" de FULRO incitó a los disturbios, permaneció incansablemente en las zonas más afectadas. Creía que las armas y las balas solo podían detener las acciones, pero que un corazón sincero era lo que realmente conquistaba los corazones de la gente.
Amí Bơng relató los años de implementación del Programa 134, cuando la gente carecía de tierras cultivables. Ella, junto con el comité local del Partido y el gobierno, movilizó a familias acomodadas para que compartieran cada palmo de tierra con las familias empobrecidas. «Cuando el estómago está lleno y los pies tienen tierra que pisar, las palabras de los malvados caen en el abismo», dijo con una suave sonrisa. Esa es la esencia del trabajo de movilización popular, que busca ganarse el corazón del pueblo a partir de las cosas más sencillas.
Tras jubilarse en 2016 y regresar a su pueblo natal, la Sra. H'Bliăk no optó por disfrutar de su vejez en paz. Cuando fuerzas hostiles explotaron las redes sociales para atraer a jóvenes, ella continuó su labor de activismo y movilización popular.
Recordó el periodo de 2018-2019, cuando las autoridades la invitaron a participar en diálogos y programas de reeducación para ex prisioneros. Algunos la recibieron inicialmente con desdén y resentimiento. Ella, con compasión y un fuerte sentido de hermandad, logró ganarse su confianza. Les preguntó sobre sus campos de maíz, la educación de sus hijos y el dolor de las madres y esposas cuyos maridos e hijos habían sido engañados para cometer actos ilícitos. Relató: «Les dije que el Partido y el Estado son como padres, que jamás abandonan a sus hijos descarriados. Solo el FULRO abandonaría a sus miembros en la selva, en el hambre y en la cárcel». Con estas sinceras palabras, logró persuadir a más de 30 personas para que volvieran a trabajar honradamente y mantuvieran la seguridad en sus aldeas.







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