La persona que mantiene viva la llama de la cerámica Lu Cam.
En Nha Trang, existió una renombrada tradición alfarera, que incluso recibió tres decretos reales de la dinastía Nguyen. Esta alfarería tradicional estaba profundamente entrelazada con la vida y la cultura de los lugareños, desde sus casas hasta la costumbre de reemplazar al Dios de la Cocina cada primavera. Sin embargo, debido al cambio de época, la aldea artesana fue cayendo en el olvido. Los hornos, que brillaban día y noche, son ahora solo recuerdos, y los productos, antaño exquisitos, ahora solo se encuentran en colecciones. Pero en medio de este declive, un hijo de la aldea aún lleva dentro una pasión ardiente; se niega a ver perecer los productos de sus antepasados...
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