De repente pensé en el periodismo: una profesión que no solo sirve para ganarse la vida, sino que es un camino de compromiso, una elección de vida. En esta profesión, los periodistas no solo manejan una pluma, sino que también tienen una responsabilidad con su tiempo, con la gente y con su propia conciencia.
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| El subdirector del periódico y la radio Thai Nguyen , el periodista Nguyen Ngoc Son, y sus colegas visitan la zona de exposiciones de la Escuela de Periodismo Huynh Thuc Khang. Foto: QK |
No escribas si has perdido la inspiración.
El periodismo nunca ha sido un camino fácil. Comienza con pasos silenciosos, sumergiéndose en la vida, explorando rincones ocultos y escuchando historias silenciadas. Luego, a partir de estos fragmentos aparentemente dispares, los periodistas los analizan y reflexionan para reflejar la verdad: una verdad que puede ser espinosa, a veces dolorosa, pero que siempre necesita ser contada en voz alta.
Una vez conocí a un periodista anciano, con el pelo casi completamente canoso, pero cuya voz seguía siendo cálida y vibrante. Me confió, como si compartiera conmigo a un colega más joven, que a lo largo de su carrera periodística, lo que más temía no era la falta de información, sino perder la conexión emocional. Dijo: «Si un día escribes sin sentir empatía por el destino de la gente, por las dificultades de la vida, entonces deberías dejarlo». Aquellas palabras me acompañaron durante mucho tiempo, como un recordatorio silencioso pero persistente.
Porque el periodismo no es una mera repetición de hechos. El periodismo es vida. Y los periodistas, sin pasión, no pueden llegar lejos en ese desafiante camino. La pasión de un periodista no es ostentosa. No reside en títulos ni premios, sino en los días tranquilos dedicados a escribir. Se trata de largos viajes de negocios, comidas apresuradas durante el trayecto, noches en vela revisando cada palabra. Se trata de que, ante una historia difícil, un destino injusto, el periodista no dé la espalda, sino que elija quedarse, recopilar información y escribir.
Algunos artículos se escriben en circunstancias difíciles. A veces en medio de tormentas, a veces en zonas peligrosas, a veces bajo una presión invisible. Pero es en estas circunstancias donde el carácter de un periodista se pone a prueba con mayor claridad.
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| Los estudiantes de tercer año de la Universidad de Ciencias de Thai Nguyen practican sus habilidades para las entrevistas de trabajo sobre el terreno. |
Compromiso: no es un eslogan, es una elección. Los verdaderos periodistas no se quedan al margen. Se integran en la vida cotidiana, afrontan la realidad, incluso si es desagradable. Se comprometen para reflejar la verdad, para defender lo correcto y para alzar la voz por los más vulnerables.
Mantén viva la pasión por la profesión y nunca dejes que se apague.
Sin embargo, en la era digital actual, donde la información se difunde más rápido que nunca, el periodismo también enfrenta dificultades y desafíos. La competencia de las redes sociales, la presión por la velocidad y el tráfico, a veces hace que los periodistas se vean envueltos en el torbellino de noticias de última hora e historias sensacionalistas, olvidando la profundidad necesaria.
Hay ocasiones en que la línea entre la información y el sensacionalismo se difumina. Algunos artículos se publican precipitadamente y se retiran con la misma rapidez. Parte de la información no está verificada y se publica únicamente para llamar la atención. Y sin la debida vigilancia, los periodistas pueden perder de vista la esencia de su profesión: la honestidad.
Un verdadero periodista no solo debe ser rápido, sino también preciso. No solo debe escribir bien, sino también con responsabilidad. Cada palabra publicada no es solo un producto personal, sino también parte de la confianza social. Mantener esa confianza no es fácil.
Exige que los periodistas reflexionen constantemente sobre sí mismos. Deben saber cuándo parar. Deben tener la fortaleza para resistir las tentaciones cotidianas y la información no verificada, aun sabiendo que pueden ser más lentos que otros. Deben tener el valor suficiente para defender el punto de vista correcto, incluso cuando no sea fácil.
Hay algo que rara vez se menciona: el periodismo también es una profesión solitaria. Solitaria durante los largos viajes, durante las noches escribiendo a solas y durante los momentos de presión constante. Pero es precisamente en esta soledad donde los periodistas tienen la oportunidad de reflexionar consigo mismos, de comprender mejor por qué eligieron esta profesión y cómo continuarán.
Recuerdo una tarde, después de terminar un extenso artículo sobre la vida de las personas en una zona desfavorecida, mi colega permaneció en silencio durante un buen rato. Cuando le pregunté por qué, sonrió levemente y dijo: «No sé si este artículo les ayudará, pero al menos no les he dado la espalda». Quizás ese sea el espíritu, la conciencia, de un verdadero periodista.
Los artículos no siempre provocan grandes cambios. Pero cada artículo honesto, cada palabra responsable, puede ser un pequeño ladrillo que contribuya a generar confianza y transparencia en la sociedad. Incluso si no es bien recibido, como escribió el músico Trinh Cong Son, «que se lo lleve el viento», sigue siendo un acto de bondad encomiable por parte de un periodista.
La pasión es lo que impulsa a los periodistas, pero no basta. El compromiso es lo que los mantiene en la profesión. El compromiso no se trata solo de ir a lugares difíciles, sino también de comprometerse con el pensamiento y la forma de percibir los problemas. Se trata de atreverse a preguntar, a dudar, a buscar la verdad hasta su esencia. Se trata de no aceptar la complacencia, de no conformarse con lo superficial. Y, sobre todo, el compromiso consiste en evitar que el corazón se endurezca.
En el panorama informativo actual, en constante evolución, donde todo se puede comunicar con un simple toque, el papel de los periodistas se vuelve aún más crucial. No solo informan las noticias, sino que también orientan, analizan y contribuyen a crear un entorno informativo saludable.
Una sociedad necesita periodistas comprometidos. No para generar polémica, sino para asegurar que la verdad no caiga en el olvido. No para juzgar, sino para informar e inspirar. El periodismo puede seguir evolucionando. La tecnología transformará la forma en que informamos y llegamos a nuestros lectores. Pero una cosa permanece inalterable: los valores fundamentales de un verdadero periodista.
El periodismo, en definitiva, es un viaje sin fin. Cada artículo es un paso, cada historia una pausa. Y siempre he creído que el periodismo siempre contará con personas que, en silencio, escriben, se dedican con pasión a mantener viva la llama de la profesión.
Fuente: https://baothainguyen.vn/xa-hoi/202606/nha-bao-dam-me-va-dan-than-0901a5b/









