La derrota por 1-2 ante Corea del Sur no fue un partido que desanimara a la República Checa. Al contrario, demostró que el equipo europeo aún tiene la base para competir en el Grupo A del Mundial de 2026 , a pesar de no haber sumado ningún punto tras el partido inaugural.

La República Checa jugó bien, llegando incluso a adelantarse en el marcador por momentos con su estilo de fútbol característico: compacto, disciplinado, fuerte en las disputas del balón y peligroso en las jugadas a balón parado.

Su problema no era la debilidad, sino que Corea del Sur era mejor, más enérgica y sabía cómo acelerar en el momento adecuado.