La fortaleza de la selección japonesa radica principalmente en su técnica. El fútbol exige un alto nivel de control del balón, y los japoneses han perfeccionado este aspecto. Desde el control y el pase hasta el manejo del balón en espacios reducidos y su protección en duelos individuales, los jugadores japoneses ejecutan estas acciones con una precisión asombrosa.
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Jugadores japoneses celebran un gol contra Túnez en su segundo partido del Grupo F. Foto: AP |
La selección japonesa no solo destaca por su trabajo en equipo, sino también por su eficaz juego aéreo, sus entradas contundentes y sus potentes jugadas de ataque. En el fútbol de élite, la técnica solo es realmente efectiva cuando se combina con una buena condición física. Si bien antes se consideraba que los jugadores japoneses eran más pequeños y ligeros que los de las mejores selecciones europeas o africanas, su rendimiento en este Mundial demuestra que esta diferencia prácticamente ha desaparecido. Esto quedó patente en el gol del empate 2-2 de Japón contra los Países Bajos y en el gol de la victoria 4-0 contra Túnez, ambos fruto de jugadas aéreas de gran calidad.
Los jugadores japoneses no son inferiores en los duelos individuales. Poseen una excelente velocidad, aceleración y resistencia. En espacios reducidos, su agilidad y habilidad les dan ventaja. Y lo más importante, tienen resistencia. El equipo japonés puede mantener una alta intensidad de juego de principio a fin sin mostrar signos significativos de fatiga.
Si bien la técnica y la condición física son fundamentales, la táctica es lo que acerca a Japón a la perfección. Este equipo puede construir jugadas fluidamente desde el portero, controlar el partido cuando es necesario y realizar transiciones rápidas. No se basan en una única estrategia de ataque fija; sus estilos de juego son diversos, flexibles e impredecibles.
Los cuatro goles contra Túnez demuestran claramente que Japón puede marcar goles mediante combinaciones en grupo, ataques por las bandas, disparos de larga distancia o duelos aéreos. Esta versatilidad dificulta enormemente que los rivales predigan sus tácticas. Es importante destacar que este equipo no depende de una sola estrella. Los jugadores comprenden sus roles, los movimientos de sus compañeros y se coordinan entre sí utilizando un pensamiento táctico moderno.
En particular, el elemento que los jugadores japoneses demuestran y que les granjea el mayor respeto de sus rivales es su resiliencia y espíritu de lucha. Japón afronta cada partido con una confianza inmensa. No temen a ningún equipo; para ellos, sean fuertes o débiles, todos son rivales a los que están decididos a vencer. Este espíritu de no rendirse jamás se ha convertido en parte esencial de la identidad del fútbol japonés. Perseveran desde el primer minuto hasta el último, siempre creyendo en lo que hacen. Esta convicción les ayuda a mantener la calma en los momentos difíciles y les confiere una fortaleza formidable.
Por supuesto, un equipo que juega bien no tiene garantizada la victoria en el campeonato. Si bien el equipo japonés está mostrando un juego casi perfecto, eso no significa que puedan llegar lejos o lograr una hazaña en este Mundial . Sin embargo, en cuanto a la perfección de su juego, muy pocos equipos en el mundo hoy en día han alcanzado su nivel.
Fuente: https://www.qdnd.vn/the-thao/worldcup-2026/nhat-ban-va-thu-bong-da-gan-cham-den-su-hoan-hao-1045608

























































