• Numerosas localidades y organizaciones celebraron actos conmemorativos y plantaron árboles en recuerdo del presidente Ho Chi Minh.
  • El afecto del pueblo de Ca Mau por el presidente Ho Chi Minh
  • Más de 300 estudiantes participaron en una actividad extracurricular con el tema "Recordando al tío Ho en mayo".

La gente del delta del Mekong recuerda al tío Ho a su manera, sencilla pero sincera, sin exageraciones. Por eso, cada vez que llega mayo, muchos tararean suavemente la canción: "...Oh, pájaro volador, déjame enviarte este mensaje/que si vuelas al norte/recuerda pasar por Ba Dinh para visitar a nuestro querido tío Ho/Oh, pájaro, no olvides cantar muchas/canciones de paz y unidad nacional/para que nuestro tío Ho descanse en paz/y duerma plácidamente en el glorioso amanecer" ("Recordando al padre en la temporada de las flores del fénix rojo" - Duong Thi Thu Van).

Esas letras no son solo arte; son como una carta enviada desde la región del río, una carta que no necesita sello ni dirección, porque el destinatario ya está en el corazón de millones de vietnamitas. En esa misma línea emocional, resuenan dos versos conocidos: «El tío Ho recuerda el Sur con nostalgia de casa / El Sur añora al tío Ho con nostalgia de padre» (Tố Hữu). Tan solo dos breves versos, pero que abarcan toda la amplitud emocional de ambas regiones: ¡donde la añoranza se encuentra con el anhelo, donde el corazón se encuentra con el corazón!

Al observar la vida actual, queda claro que el espíritu de aprender y seguir las enseñanzas del tío Ho en el delta del Mekong no es algo lejano, sino que está presente en cada tarea cotidiana, en cada pequeña decisión y en la forma en que las personas conviven. Los puentes que conectan las dos orillas, las carreteras inauguradas, las nuevas zonas residenciales creadas... todo es el resultado de un largo camino de esfuerzo e innovación. A lo largo de ese camino, las enseñanzas del tío Ho sobre "diligencia, frugalidad, integridad, rectitud y dedicación desinteresada" se siguen reiterando como principio rector.

Por lo tanto, el recuerdo del tío Ho no se queda en un mero recuerdo, sino que se transforma en acción: muchos jóvenes se ofrecen como voluntarios para trabajar sobre el terreno, asumiendo tareas en zonas remotas, aceptando la separación de sus familias para estar más cerca de la gente y considerando el servicio al pueblo como un motivo de orgullo. Algunos dicen en broma: «Aprender del tío Ho no es gran cosa, solo hay que hacer bien el trabajo cada día». Este sencillo dicho refleja con precisión el espíritu de la gente del delta del Mekong: genuino y profundo a la vez, porque son estas personas discretas quienes continúan la historia de responsabilidad y dedicación en tiempos de paz.

En las fuerzas armadas, este espíritu se manifiesta aún más cuando los soldados montan guardia día y noche, y cuando los policías mantienen la paz en cada barrio y calle. Su labor es silenciosa, pero tras ella se esconde una promesa a la nación. Por ello, al escuchar la canción «dedicada al pueblo, abnegada por la patria», muchos no la ven como meras palabras literarias, sino como un recordatorio diario.