El pitido final había sonado hacía rato, pero nadie quería irse. Todos se quedaron para limpiar las gradas y solo abandonaron el estadio después de asegurarse de que no quedara ni un solo trozo de basura en las filas de asientos, impecablemente ordenadas.
Esta hermosa escena, capturada en el Estadio de Dallas (EE. UU.) tras el empate 2-2 entre Países Bajos y Japón, ha generado gran admiración. El partido entre los dos equipos más fuertes del Grupo F fue emocionante, repleto de jugadas espectaculares y de gran calidad que cautivaron a muchos. Los cuatro magníficos goles también sirvieron de inspiración ante la situación potencialmente desafiante de un grupo impredecible. El espectacular encuentro concluyó con una imagen cautivadora, que resalta la belleza no solo en el terreno de juego, sino también en la cultura de la comunidad.
Lejos de ser una demostración forzada para llamar la atención, limpiar las gradas después de un partido es una costumbre arraigada entre los aficionados japoneses. Lo hacen por instinto, un reflejo de su compromiso con la preservación del medio ambiente y su entorno. Tras el viaje de la selección japonesa de más de 9.600 kilómetros hasta Dallas, llevaban bolsas verdes y se sentaron ordenadamente en el estadio. Animando a su equipo, coreaban consignas mientras alzaban sus bolsas infladas. Un rincón de las gradas rebosaba del verde de las camisetas sobre el césped del campo.
«¡Verdaderamente admirable y digno de respeto!», exclamó un espectador estadounidense, elogiando los gestos y acciones de los aficionados japoneses en su estadio. Miles de mensajes de agradecimiento se dirigieron a los seguidores del País del Sol Naciente, quienes les brindaron una valiosa lección de vida. Algunos concluyeron, con gran perspicacia, que, independientemente del resultado del partido, este hábito por sí solo ha permitido a los japoneses destacar en cada torneo. Dejando de lado la rivalidad, los celos y el caos innecesario, y centrándonos en los valores de compartir y el amor, la lección que se desprende del campo de fútbol es clara y fácil de comprender.
Pero no solo en los grandes eventos se ve a los aficionados japoneses limpiando las gradas. Hace unos meses, en el estadio de Wembley, los aficionados japoneses se quedaron a recoger la basura tras el partido amistoso entre Inglaterra y Japón. En el Mundial de Qatar 2022, hicieron lo mismo tras el partido de Japón contra Alemania. El estadio de Mordovia, en Rusia, durante el Mundial de 2018, también fue testigo de esta escena tras la victoria de Japón sobre Colombia. La limpieza y el orden son cualidades que se inculcan a los japoneses desde pequeños, y los campos de fútbol reflejan esta característica en cierta medida.
Algunas personas esperan ver aún más sobres verdes en este vibrante festival…
Fuente: https://baodanang.vn/nhung-chiec-bao-xanh-3340622.html









