El Real Madrid atraviesa su peor momento de la temporada, quizás incluso el peor de muchos años. En tan solo tres días, perdió dos trofeos: la Supercopa de España y la Copa del Rey.
La derrota en Albacete y el alarmante agotamiento de recursos.
Una derrota contra el Barcelona podría explicarse por una diferencia de forma. Pero una derrota contra el Albacete no. Fue un golpe directo al orgullo y la imagen de un equipo acostumbrado a estar en la cima.
A estas alturas, al Real Madrid solo le quedan un máximo de dos títulos (Liga y Champions League) por conseguir en lo que resta de temporada. Esa cifra por sí sola habla por sí sola de su declive. Sin embargo, lo que es aún más preocupante es la forma en que pierden y la sensación de impotencia que se extiende del campo al vestuario.
El partido de Albacete dará que hablar durante mucho tiempo, no por su dramatismo, sino porque expuso plenamente los graves problemas del Real Madrid. Ser eliminado por un equipo de segunda división, con un gol en contra en el tiempo añadido, es inaceptable para cualquier versión del Real Madrid en la historia moderna.
![]() |
El Real Madrid acaba de ser eliminado de la Copa del Rey. |
Es cierto que el Real Madrid tuvo más posesión. Es cierto que dominó la posesión durante la mayor parte del partido. Pero la posesión no significa necesariamente el control del juego.
El Real Madrid mantuvo la posesión, pero no logró crear una presión real. Sus ataques carecieron de velocidad, ideas y, sobre todo, de decisión en la última zona del campo. Las ocasiones claras de gol fueron prácticamente inexistentes.
Solo cuando se vio envuelto en una situación de peligro, el Real Madrid aumentó el ritmo. El gol del empate de Gonzalo pareció un momento mágico, pero fue solo un hecho aislado. No pudo ocultar la falta de condición física, explosividad y su habitual espíritu de lucha.
Lo más aterrador no es perder el partido. Es la sensación de que el Real Madrid ya no tiene la energía ni la calidad para salvarse en los momentos cruciales. Cuando incluso su ADN de remontada falla, la crisis ha llegado de verdad.
Cambiar de entrenador no es suficiente: el problema es más profundo.
En el fútbol de élite, cuando los resultados tocan fondo, la solución más común siempre es cambiar de entrenador. El Real Madrid no es una excepción. La marcha de Xabi Alonso y el nombramiento de Álvaro Arbeloa se produjeron en circunstancias increíblemente difíciles.
Arbeloa asumió su nuevo cargo prácticamente sin tiempo. Un entrenamiento, un día de preparación y, de inmediato, un partido de eliminatoria. Ningún entrenador puede hacer milagros en tales condiciones. Y la realidad ha demostrado que el cambio en el banquillo no ha dado el impulso necesario.
![]() |
La plantilla actual muestra síntomas de agotamiento. |
Sin embargo, culpar únicamente al nuevo entrenador es una perspectiva simplista e injusta. Lo ocurrido en el campo demuestra que los problemas del Real Madrid son más profundos.
La plantilla actual muestra signos de agotamiento. Algunos jugadores clave ya no pueden mantener la misma intensidad. Los vínculos que una vez marcaron la diferencia ahora se están desvaneciendo.
Los jóvenes jugadores, a pesar de su esfuerzo y su buen rendimiento contra el Albacete, no pueden ser considerados "salvadores". Necesitan protección, no la responsabilidad de remontar una temporada que va en mal camino.
El mercado de fichajes de invierno ha comenzado. En Valdebebas, aún puede haber dudas. Pero la realidad obliga al Real Madrid a afrontarla. Sin los ajustes necesarios, no solo en el equipo, sino también en los métodos operativos, esta temporada podría fácilmente desembocar en una decepción.
El Real Madrid ha tocado fondo. Pero tocar fondo no significa el fin del camino. La pregunta es si tendrán el coraje de cambiar o seguirán aferrados a las viejas costumbres. Después de Albacete, esa pregunta ya no es académica. Es una cuestión de supervivencia para lo que resta de temporada.
Fuente: https://znews.vn/real-madrid-cham-day-khung-hoang-post1619789.html








Kommentar (0)