Tras un decepcionante empate 1-1 contra la República Democrática del Congo en su primer partido del Grupo K del Mundial de 2026, la selección portuguesa se encuentra en una situación complicada. Su encuentro contra Uzbekistán en el Estadio NRG (Houston, EE. UU.) determinará las posibilidades de los campeones de la Eurocopa 2016 de avanzar en el torneo.
Gran ataque, pero mal final.
Con una plantilla repleta de jugadores de calidad en las tres líneas y una valoración colectiva entre las más altas del torneo, Portugal se considera superior a Uzbekistán. Sin embargo, el fútbol moderno ya no se rige por nombres llamativos. Si mantienen el mismo rendimiento mediocre que en su partido inaugural del Mundial de 2026, el equipo de Roberto Martínez podría pagar un alto precio.
Analizando las estadísticas del empate contra la República Democrática del Congo, Portugal no estuvo nada mal. Dominó la posesión, creó numerosas ocasiones de peligro y presionó constantemente el campo contrario. Sin embargo, los aficionados del equipo ibérico solo pudieron disfrutar de un gol y una actuación poco convincente en cuanto a la definición.
El mayor problema de Portugal en este momento no es su capacidad para organizar su juego, sino su falta de efectividad de cara a portería. Centrocampistas como Bruno Fernandes, Bernardo Silva y Vitinha siguen generando muchas jugadas creativas, pero los remates de Ronaldo, Neto y Leao carecen de la precisión necesaria.

La presión sobre Ronaldo aumentó después de que Messi anotara un hat-trick en el partido inaugural del Mundial de 2026. (Foto: AP)
Muchos expertos en fútbol europeo creen que Portugal se centra demasiado en el control del balón y los pases cortos, en lugar de priorizar la verticalidad en el ataque. Las bonitas combinaciones de pases en el centro del campo no sirven de nada si no se transforman en goles.
Frente a Uzbekistán, un equipo conocido por su juego disciplinado, su férrea defensa y sus rápidos contraataques, Portugal necesita cambiar su estrategia. Deben aumentar el número de disparos, aprovechar mejor las jugadas a balón parado y presionar constantemente la defensa rival.
La derrota por 1-3 ante Colombia podría llevar a muchos a subestimar a Uzbekistán en su primera participación en un Mundial. Sin embargo, el partido demostró que los representantes de Asia Central no eran inferiores a sus rivales, solo les faltaba experiencia práctica. Uzbekistán contaba con rápidos contraataques por ambas bandas, una impresionante capacidad de transición y un espíritu de lucha tenaz. Si se confían o siguen desperdiciando oportunidades contra un equipo considerado más débil, Ronaldo y sus compañeros podrían sufrir otro resultado desfavorable.
Con un partido complicado contra Colombia —un rival digno— en el último encuentro de la fase de grupos, la victoria contra Uzbekistán es prácticamente obligatoria para Portugal. Solo tres puntos le permitirán mantener el control de su destino en la lucha por un puesto en la ronda eliminatoria.
Tras la primera jornada, Colombia lidera temporalmente el Grupo K con 3 puntos. La República Democrática del Congo y Portugal le siguen con 1 punto cada una. Mientras tanto, Uzbekistán se encuentra en el último lugar del grupo y quedará eliminada del Mundial de 2026 si no gana ninguno de sus segundos partidos.
Ronaldo no debería convertirse en un "problema difícil".
Más allá de las cuestiones tácticas, la atención sigue centrada en Cristiano Ronaldo. A sus 41 años, la leyenda del fútbol participará una vez más en el Mundial de 2026, cargando sobre sus hombros las expectativas de millones de aficionados.
Sin embargo, la actuación de CR7 contra la República Democrática del Congo generó mucha controversia. A pesar de sus esfuerzos, Ronaldo no dejó una huella profesional significativa. Si bien apareció con frecuencia en el área, le faltó velocidad y precisión para marcar la diferencia. Incluso algunas jugadas de ataque de Portugal se vieron ralentizadas porque sus compañeros priorizaron pasarle el balón al capitán en lugar de buscar una opción más ventajosa.
Sin duda, Ronaldo aún posee un impresionante instinto goleador y una experiencia excepcional. Pero el fútbol de élite siempre exige resultados tangibles. Sin una contribución concreta a través de goles o asistencias decisivas, la presencia de Ronaldo puede convertirse en una carga para todo el equipo, afectando su estilo de juego.
El entrenador Roberto Martínez se enfrenta a un difícil dilema. Por un lado, necesita aprovechar la influencia y la capacidad de motivación de Ronaldo. Por otro lado, el estratega español también debe asegurarse de que el equipo funcione de la manera más eficiente posible, en lugar de centrarse únicamente en los récords individuales.
El partido contra Uzbekistán podría ser una oportunidad para que Ronaldo demuestre que sigue siendo el líder de Portugal. Un gol o una actuación convincente ayudarían al exdelantero del Real Madrid y del Manchester United a recuperar la calma y disipar las crecientes dudas.
Por el contrario, si su rendimiento sigue siendo inferior al esperado, la presión de la opinión pública aumentará sin duda de forma significativa. En ese caso, el debate sobre si Portugal debería seguir basando su estilo de juego en esta superestrella se volverá aún más candente.
El Mundial siempre es un escenario para héroes. Para Portugal, el partido contra Uzbekistán es una oportunidad para demostrar que son aspirantes al título. Ronaldo y sus compañeros necesitan mejorar su efectividad ofensiva y demostrar su valía con una victoria contundente.

Fuente: https://nld.com.vn/ronaldo-va-bai-kiem-tra-sinh-tu-19626062221020408.htm






