El primer triplete de Messi en seis apariciones en finales, igualando el récord de 16 goles que ostentaba la leyenda alemana Miroslav Klose desde hace 12 años, y siendo elegido Jugador del Partido, todo ello confirma su inquebrantable clase y talento.
Messi seguía en la misma forma que hace cuatro años en los Juegos Olímpicos de Qatar; en particular, dos hábiles disparos desde fuera del área de 16 metros para abrir el marcador y sellar una cómoda victoria para los campeones defensores recordaron una vez más a todos la singular "especialidad" del ocho veces ganador del Balón de Oro.
Las palabras no alcanzan para describir el talento y el carácter de su brillante pupilo. Scaloni solo pudo compartir sus sentimientos e inquietudes como observador: "El día que Messi se retire, el mundo del fútbol sufrirá una gran pérdida". El entrenador ya lo había dicho varias veces, pero pocos parecían compartir su opinión, creyendo erróneamente que estaba halagando a su estrella para asegurarle un camino fácil. Afortunadamente para él, los 80 brillantes minutos de su pupilo en el campo del Arrowhead sirvieron como una prueba irrefutable, haciendo que muchos se dieran cuenta de que Messi ya llevaba 20 años haciendo esto.
De repente, el pasado le vino a la mente con vívidos recuerdos. El jugador de 18 años, con la camiseta número 19, cabello largo y un rostro juvenil y regordete, debutó en la Copa del Mundo en el partido de Argentina contra Serbia y Montenegro en Leipzig (Alemania). Cada carrera, cada tiro que realizaba hacía que el legendario Diego Maradona se levantara y lo aplaudiera desde la grada.
Veinte años después, con el mismo estilo de regate, pases inteligentes y tiros con efecto que dejaban indefensos a los porteros, aquel joven, ahora jugador de la selección nacional a punto de cumplir 39 años, reavivó las emociones y encendió una euforia sin límites en las gradas.
La pérdida a la que se refería el capitán argentino es precisamente la inspiración que Messi aporta en cada momento que está en el campo. Los títulos y los récords son importantes en la carrera de un jugador, pero hay algo aún más valioso: la capacidad de inspirar a los espectadores, ayudándoles así a apreciar más la vida y a valorar cada día.
La imagen del niño pobre en una zona remota de África hace años, rebuscando entre la basura mientras vestía una camiseta hecha de bolsas de plástico con el número 10 y el nombre Messi garabateado en la espalda, todavía nos recuerda la alegría que el capitán argentino brinda a sus admiradores.
Ese chico debió haber tenido un día estupendo viendo jugar al fútbol a su ídolo.
Fuente: https://baodanang.vn/san-co-noi-het-roi-3340746.html









