La primera ronda de partidos trajo una sensación muy agradable al fútbol asiático: Corea del Sur ganó, Japón consiguió un punto contra los Países Bajos y muchos otros representantes dejaron de saltar al campo con un complejo de inferioridad.
Pero en la segunda ronda de partidos, la Copa del Mundo le recordó a Asia una verdad bien conocida: en esta competición, un buen partido no basta para consolidar una posición sólida.
La derrota de Corea del Sur por 0-1 ante México no fue un desastre total. Fue un partido que se decidió por un solo error, cuando el portero Kim Seung-gyu permitió que Luis Romło anotara para el equipo local. Corea del Sur aún tiene posibilidades de avanzar si vence a Sudáfrica en su último partido, pero esa derrota pone de manifiesto la cruda realidad de la Copa del Mundo: un solo momento de distracción puede arruinar todo un plan de juego.
El mayor problema reside en Qatar. Su derrota por 0-6 ante Canadá ya no es una simple cuestión de mala suerte. Dos tarjetas rojas podrían explicar en parte el descalabro, pero no logran ocultar la falta de velocidad, resistencia, intensidad en las entradas y serenidad. Canadá, al igual que Qatar, también buscaba su primer hito en la Copa del Mundo. Pero cuando se presentó la oportunidad, los anfitriones supieron convertirla en su primera victoria, y una victoria contundente, gracias a un triplete de Jonathan David.

Corea del Sur sigue siendo un equipo formidable en Asia. (Foto: AP)
Tras el impulso inicial, Asia volvió a la realidad. No es que Asia no haya progresado, sino que la Copa del Mundo no se mide únicamente por las emociones de un solo partido. En la primera ronda, es posible que equipos menos favoritos den sorpresas mientras sus rivales más fuertes aún se están adaptando. Pero en la segunda ronda, los equipos más fuertes empiezan a subir el ritmo, ajustan sus tácticas, aumentan la velocidad y aprovechan los errores. Cuando el ritmo se acelera, la verdadera diferencia comienza a hacerse evidente.
Esto no resta mérito a las señales positivas que llegan de Asia. Corea del Sur sigue siendo un equipo con carácter, experiencia y jugadores estrella. Japón continúa demostrando por qué se le considera la fuerza dominante del continente, especialmente tras su empate 2-2 con los Países Bajos. Un equipo que se enfrentó a situaciones difíciles en dos ocasiones y aun así se mantuvo firme ante un representante europeo no puede considerarse un fenómeno.
Pero ahí radica la diferencia. Japón ya no participa en el Mundial simplemente esperando sorpresas. Cuentan con un sistema, una generación de jugadores que militan en Europa, velocidad y una confianza forjada a lo largo de muchos años. Japón es el ejemplo más claro del camino que debe seguir el fútbol asiático: no solo jugar con pasión, sino con una base sólida.
Corea del Sur aún podría avanzar. Irán, Arabia Saudita, Australia u otros representantes de Asia Occidental también podrían tener buenas actuaciones. Pero si hablamos de un equipo lo suficientemente sólido como para ser un pilar de apoyo para toda Asia, Japón sigue siendo la opción más clara en este momento.
Asia superó sus inseguridades en la primera ronda, pero para avanzar, necesita superar un oponente aún mayor: ¡sus propias limitaciones!
Tras su destacada actuación que ayudó a Cabo Verde a mantener su portería a cero contra España, el guardameta de 40 años, Vozinha, recibió otra buena noticia. Con el apoyo del Departamento de Estado de EE. UU., la FIFA y el Gobierno de Cabo Verde, la madre de Vozinha obtuvo un visado y podrá asistir a los partidos restantes del Mundial de 2026 para apoyar a su hijo.

Estados Unidos, país anfitrión, jugó con el apoyo entusiasta de su afición (Foto: FIFA).
Contrariamente a las preocupaciones previas al Mundial de 2026 sobre la supuesta falta de afición al fútbol por parte de las tres naciones coanfitrionas, el mayor evento futbolístico del planeta en Norteamérica está batiendo récords. Tras solo los 16 primeros partidos, la asistencia presencial a los encuentros del Mundial de 2026 ya ha superado el millón. El partido inaugural entre Estados Unidos y Paraguay, por sí solo, atrajo a 27,5 millones de espectadores por televisión, convirtiéndose en el partido de fútbol más visto de la historia en Estados Unidos.
Hoang Hiep

Fuente: https://nld.com.vn/sau-con-bung-no-chau-a-tro-lai-mat-dat-196260619183430692.htm








