El agua utilizada para la extinción de incendios puede convertirse en una fuente de contaminación.
En muchos incendios industriales, la atención suele centrarse en las llamas, el humo, los daños materiales y el riesgo para las personas. Una vez controlado el fuego, muchos creen que lo más peligroso ha terminado. Sin embargo, la realidad es que, tras la extinción del fuego, puede producirse otro incidente ambiental: la contaminación del agua de extinción con productos químicos.
El incendio en una planta química de un polígono industrial en Hai Phong en 2025 es un claro ejemplo de este riesgo. La extinción de incendios es obligatoria, urgente y vital. Sin embargo, en las instalaciones de almacenamiento de productos químicos, la gran cantidad de agua utilizada para sofocar los incendios puede arrastrar sustancias químicas sin quemar, hollín y otras impurezas hacia las alcantarillas, los desagües pluviales y los sistemas de drenaje, extendiéndose posteriormente a zanjas, canales de riego, ríos, fuentes de agua superficial y zonas de acuicultura. En tales situaciones, los sistemas de drenaje pluvial, diseñados para un rápido vaciado del agua, pueden convertirse en "autopistas" que transportan contaminantes más allá de los límites de la planta de producción.

Tras el incendio, el edificio de la fábrica quedó prácticamente derrumbado. El agua utilizada para la extinción, mezclada con productos químicos e impurezas, se filtró al sistema de drenaje pluvial, lo que representaba un riesgo de contaminación para los canales de riego y las fuentes de agua circundantes. En esta situación, la labor de respuesta va más allá de la simple limpieza del lugar; el objetivo principal es prevenir la propagación de contaminantes.
En este lugar, efectivos del Centro de Respuesta a Incidentes Ambientales de Vietnam se acercaron a la escena priorizando el control de la propagación de la contaminación. Debido al riesgo de derrumbe de la fábrica y la posible presencia de gases tóxicos, se realizó una inspección remota del sitio para garantizar la seguridad mediante vehículos aéreos no tripulados (drones). Con base en esta inspección, se identificaron puntos de drenaje, pozos de registro, alcantarillas y zanjas de drenaje para implementar medidas que aislaran y evitaran el vertido de agua contaminada al medio ambiente. El agua con alta concentración de contaminantes químicos que permanecía en los pozos de registro y alcantarillas subterráneas fue bombeada y recolectada con equipos especializados. Sin embargo, este es solo el primer paso en el proceso de respuesta.
El siguiente reto consiste en gestionar el gran volumen de agua contaminada químicamente procedente de la extinción de incendios tras su recogida. Si toda esta agua debe transportarse en camiones cisterna a una planta de tratamiento, el número de viajes será enorme, lo que generará altos costes y mayores riesgos durante el transporte.
Cabe destacar que, en aquel momento, Hai Phong se enfrentaba al riesgo de fuertes lluvias debido al tifón Wipha. Ante la inminente llegada de la tormenta, dejar los tanques de emergencia llenos de agua contaminada químicamente suponía un gran riesgo; además, transportar miles de metros cúbicos de residuos líquidos peligrosos por carretera también era una opción sumamente estresante. En ese momento, responder al incidente ambiental dejó de ser un simple problema técnico para convertirse en una carrera contrarreloj.
La solución de tratamiento in situ implementada en este caso ha demostrado ser altamente eficaz. En lugar de depender exclusivamente del transporte a larga distancia, el Centro utiliza un sistema de equipos móviles y modulares para realizar el tratamiento directamente en el lugar, controlando cada etapa del proceso. Este enfoque reduce significativamente la cantidad de camiones cisterna que deben movilizarse, minimiza los riesgos de tráfico, ahorra costos y libera rápidamente la capacidad del tanque de almacenamiento de emergencia, creando un espacio de seguridad adicional frente al riesgo de tormentas y lluvias intensas.
La prevención de incendios , la extinción de incendios y la respuesta medioambiental deben ir de la mano.
Esta realidad demuestra que la extinción de incendios y la respuesta ante incidentes ambientales son dos tareas inseparables. Los bomberos priorizan salvar vidas, extinguir incendios y prevenir su propagación. Simultáneamente, siempre que sea posible, los especialistas ambientales deben participar en la determinación de la dirección del flujo de agua para la extinción de incendios, evaluar la viabilidad de bloquear, aislar o recuperar el agua en los lugares adecuados y desarrollar planes para almacenar y tratar cualquier agua contaminada químicamente que se genere.
Si el incidente se considera simplemente un incendio o una explosión, es fácil perder la "hora de oro" para la respuesta ambiental. Cuando los productos químicos son arrastrados por el agua de extinción hasta las profundidades del sistema de alcantarillado subterráneo, el control se vuelve mucho más difícil. Especialmente si llueve intensamente, el agua de lluvia puede arrastrar aún más los residuos químicos, dispersándolos en el medio ambiente. En ese caso, un incendio en una fábrica podría convertirse en un incidente ambiental de gran magnitud.
Esta historia también pone de relieve un requisito fundamental de gestión: en zonas industriales, complejos industriales e instalaciones con riesgos químicos, los planes de prevención y extinción de incendios deben estar vinculados a los planes de prevención y respuesta ante incidentes ambientales. No basta con equipar las instalaciones con extintores, depósitos de agua, bombas y vías de evacuación; también es necesario determinar: por dónde fluirá el agua de extinción en caso de incendio, qué sistemas de drenaje pueden evacuar la contaminación y qué mecanismos existen para movilizar rápidamente a los equipos de respuesta ante incidentes ambientales.
Esto requiere coordinación interinstitucional entre seguridad contra incendios, medio ambiente, productos químicos, infraestructura de parques industriales, autoridades locales y equipos de respuesta profesionales. Si esta coordinación se prepara con antelación, todas las partes conocerán sus responsabilidades desde las primeras horas posteriores a un incidente.
Un incendio puede extinguirse en cuestión de horas, pero las consecuencias ambientales del agua de extinción contaminada químicamente pueden ser duraderas si no se controlan adecuadamente. Por lo tanto, las operaciones de extinción de incendios en instalaciones con riesgos químicos deben considerarse de manera más integral: extinguir el fuego es una tarea urgente, mientras que controlar el agua utilizada para la extinción una vez sofocado es esencial para prevenir un incidente ambiental secundario.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/sau-dap-lua-la-bai-toan-moi-truong-10421833.html









