Encuentre un nuevo modelo de seguridad.
En una rueda de prensa conjunta con el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, el presidente Pezeshkian hizo hincapié en que los países de la región deben desempeñar un papel central a la hora de abordar los desafíos de seguridad, en lugar de seguir dependiendo de mecanismos liderados por potencias externas.
Según él, la paz duradera solo puede lograrse mediante el diálogo, la creación de confianza y la cooperación entre los países vecinos. El líder iraní también afirmó que el programa de misiles balísticos de Teherán jamás sería objeto de negociación con Estados Unidos, manteniendo su postura de separar los compromisos nucleares de las capacidades militares convencionales.

No es la primera vez que Irán promueve la idea de un mecanismo de seguridad regional. Desde 2019, Teherán ha propuesto la Iniciativa de Paz de Ormuz (HOPE), que insta a los estados ribereños del Golfo a colaborar para garantizar la seguridad marítima, generar confianza y resolver desacuerdos mediante el diálogo.
En aquel momento, la iniciativa no fue bien recibida debido a las altas tensiones entre Irán, los países árabes y Estados Unidos . Sin embargo, la situación ha cambiado significativamente desde que Irán y Arabia Saudita restablecieron relaciones diplomáticas, mientras que muchos países de la región priorizan la estabilidad para centrarse en el desarrollo económico.
Las declaraciones de Pezeshkian se producen en un momento en que, tras un prolongado período de tensión militar, los países de la región están impulsando mecanismos coordinados para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y prevenir incidentes que podrían intensificar el conflicto.
Hacia una arquitectura de seguridad inclusiva
No solo Irán, sino también otros estados árabes del Golfo Pérsico están ajustando gradualmente su enfoque de seguridad. En los últimos años, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) ha promovido el fortalecimiento de las capacidades de defensa colectiva, la ampliación del intercambio de inteligencia, la coordinación de la defensa aérea y la protección de las rutas marítimas estratégicas. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar y Omán han intensificado su diplomacia regional, considerando la estabilidad como un requisito indispensable para implementar programas de reforma y diversificar sus economías.
Muchos países árabes están adoptando un enfoque más equilibrado, sin depender exclusivamente del "paraguas de seguridad" estadounidense, sino también ampliando el diálogo con Irán y sus socios regionales. La normalización de las relaciones entre Arabia Saudita e Irán en 2023, mediada por China, se considera un punto de inflexión que impulsó el contacto entre Teherán y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).
Investigadores regionales también proponen la creación de una arquitectura de seguridad inclusiva en la que todos los estados ribereños del Golfo participen en mecanismos de consulta permanentes, establezcan códigos de conducta marítima, gestionen crisis y fomenten la confianza. Si esta tendencia continúa, la región podría acercarse a una nueva estructura de seguridad configurada por los propios estados de Oriente Medio, en lugar de depender por completo de potencias externas.
El 24 de junio, el gobierno omaní anunció que había coordinado con la Organización Marítima Internacional (OMI) el establecimiento de un corredor marítimo temporal para facilitar el paso seguro de los buques por el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, las Naciones Unidas pusieron en marcha un programa para evacuar a 11.000 marineros que se encontraban varados debido al conflicto en Oriente Medio.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/tai-dinh-hinh-an-ninh-vung-vinh-post859009.html











