Esa afirmación suena a observación, pero en realidad es una instantánea de la memoria. Contiene recuerdos de la infancia, años de dificultades pero llenos de risas, imágenes de la familia reunida alrededor de una olla humeante de pasteles de arroz glutinoso, niños ansiosos por estrenar ropa, sosteniendo en sus manos sobres rojos brillantes con dinero de la suerte.
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| El Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) está llegando a todas partes. Foto: GC |
Para las generaciones de los años 70 y 80 en Nha Trang, el Tet también significaba ir al mercado de Dam a jugar al bingo y tirar latas; significaba esperar el sonido de los petardos en las casas del vecindario para salir corriendo a recoger los pequeños petardos; significaba sentarse frente a la pantalla del televisor viendo con entusiasmo las películas cómicas de Charlie Chaplin o escuchar repetidamente la canción "Declaración de amor de primavera" interpretada por Ngoc Thuy en el álbum de música de Thanh Tung... Estos pequeños detalles, con el tiempo, se han convertido en una parte inseparable de los recuerdos del Tet.
La vida entonces no era fácil; las cosas materiales escaseaban, así que la alegría a menudo se reducía a unos pocos dulces, un trozo de pastel o una cena de Nochevieja más abundante de lo habitual. Pero era precisamente esta sencillez lo que convertía al Tet en un hito especial, un momento que toda la familia esperaba con ilusión y compartía su presencia plena.
El Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) es diferente hoy en día. Con una economía más desarrollada, banquetes más elaborados, la ropa nueva ya no se usa solo durante el Tet, y las conexiones familiares se pueden mantener a través del teléfono y las redes sociales incluso estando lejos. El ritmo de vida moderno hace que muchos sientan que el Tet se ha vuelto "aburrido", ya que las ocupaciones y el trabajo invaden el tiempo que debería dedicarse a las reuniones familiares.
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| Tet está presente en momentos de reunión familiar. Foto: GC |
Pero quizás el cambio no se deba únicamente al Tet (Año Nuevo Lunar). La infancia es como una página en blanco, donde incluso las cosas más sencillas traen felicidad. Cuando éramos pequeños, un conjunto nuevo, un sobre con dinero de la suerte o una noche viendo fuegos artificiales bastaban para que esperáramos con ilusión todo el año. A medida que crecemos, las responsabilidades aumentan, las expectativas crecen y la emoción ya no es tan pura como antes.
El "Tet de hoy" que vivimos, desde limpiar la casa, preparar pasteles y dulces, tomar fotos familiares o viajar juntos... también se convertirá en "Tet del pasado" en la memoria de las futuras generaciones. Dentro de unas décadas, los niños de hoy les dirán a sus nietos: "¡El Tet era tan diferente antes!", igual que nosotros hablamos del nuestro. En ese momento, ellos también sentirán nostalgia por lo que alguna vez consideraron "normal" en el presente.
Cada época tiene su propia manera de disfrutar los primeros días del año nuevo. El Tet del pasado se caracterizaba por la alegría de la simple anticipación; el Tet de hoy se caracteriza por la alegría de la abundancia y las nuevas oportunidades. En lugar de lamentarnos o compararnos, disfrutemos cada momento del Tet actual. Creemos alegría para nosotros mismos y para quienes nos rodean. Porque, en definitiva, que el Tet sea significativo y alegre depende de cómo lo vivamos.
El Tet (Año Nuevo Lunar) más feliz no es el de una época concreta, sino aquel en el que sabemos amar y valorar a quienes nos rodean. Ya sea ayer o hoy, mientras tengamos familia, mientras haya reencuentro y nuestros corazones estén unidos, el Tet siempre será un momento que merece la pena esperar con ilusión.
QUYNH THU
Fuente: https://baokhanhhoa.vn/van-hoa/202602/tet-ngay-xua-tet-bay-gio-f835b7d/








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