Al igual que el motor de un automóvil, un deportivo acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 1,7 a 5 segundos, mientras que un automóvil normal tarda algo más de diez segundos. En este sentido, los futbolistas también poseen una capacidad de aceleración similar.
Una superestrella del fútbol americano posee una aceleración y transiciones excepcionales, muy superiores a las de un jugador promedio. Sus repentinos arranques de velocidad generan sorpresas, dejando al descubierto las debilidades incluso de rivales con defensas sólidas. La ventaja de los grandes equipos reside en contar con estrellas de velocidad excepcional, gran visión de juego y la capacidad de crear momentos decisivos.
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| Mbappé anotó dos goles que ayudaron a Francia a vencer a Senegal por 3-1. Foto: AP |
La velocidad en el fútbol no se limita a la velocidad de carrera de los jugadores, sino que también abarca la rapidez mental, el manejo del balón, la agilidad y las transiciones. En los primeros 45 minutos, la selección francesa no logró crear una gran ventaja sobre Senegal. En las transiciones de ataque a defensa, los jugadores franceses demostraron velocidad al regresar rápidamente a posiciones clave, neutralizando los ataques senegaleses. En la segunda mitad, a medida que Francia aumentaba su ritmo, la velocidad de sus transiciones de defensa a ataque marcó la diferencia. En el primer gol, Olise envió un pase rapidísimo que superó a la defensa senegalesa, y Mbappé, aparentemente de la nada, lanzó un potente disparo. De manera similar, el segundo gol de Barcola y el tercero de Mbappé se produjeron a gran velocidad durante las transiciones de Francia. Demasiado rápido, demasiado peligroso: eso fue lo que demostró la selección francesa en este partido.
El partido entre Argentina y Argelia es otro ejemplo. El equipo sudamericano jugó con bastante tranquilidad, pero cuando Messi aceleró, los rivales quedaron desprevenidos. Un análisis más detallado revela que dos de los tres goles de Messi contra Argelia fueron de altísima velocidad y gran habilidad. En un instante de espacio antes de la línea de 16 metros, Messi controló el balón, lo movió lentamente hacia su pie izquierdo y, como un rayo, lanzó un preciso disparo con efecto antes de que los defensores rivales pudieran reaccionar. El portero y la defensa argelina sabían exactamente lo que Messi pretendía, pero fueron incapaces de detenerlo. La genialidad de Messi y otras grandes estrellas reside en su capacidad para ejecutar disparos potentes y precisos con mínima inercia o desde espacios reducidos.
En el fútbol moderno, a medida que los equipos priorizan cada vez más el pragmatismo y una defensa férrea, el espacio y el tiempo disponibles para los delanteros se reducen considerablemente. Por lo tanto, la velocidad de ejecución es fundamental: un jugador solo necesita ser una fracción de segundo más rápido que su oponente para marcar un punto de inflexión en el partido.
El Mundial de 2026 demuestra una regla familiar pero atemporal: al más alto nivel, la velocidad de ejecución es lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Y en esa feroz competencia, quien gestione las cosas con mayor rapidez e inteligencia tendrá más posibilidades de alzarse con el trofeo.
Fuente: https://www.qdnd.vn/the-thao/worldcup-2026/thanh-bai-tai-toc-do-1044774































































