La marca de los equipos "desvalidos"
Antes del Mundial de 2026, la mayoría de los aficionados al fútbol de todo el mundo desconocían prácticamente a Cabo Verde, un equipo de una pequeña nación insular en el Atlántico con una población de menos de 600.000 habitantes. Sin embargo, este equipo debutante protagonizó una de las mayores sorpresas del torneo al empatar 0-0 con la vigente campeona de Europa, España, en su primer partido del Grupo H. Este meritorio empate se logró gracias a la habilidad técnica, la destreza táctica y el valiente espíritu de lucha de los jugadores caboverdianos. A pesar de estar bajo presión durante casi todo el partido y controlar solo alrededor del 25% de la posesión, los representantes africanos resistieron con firmeza la asfixiante presión de sus rivales. El héroe de Cabo Verde fue el veterano portero Vozinha, con una serie de paradas espectaculares que ayudaron a su equipo a mantener la portería a cero ante los 27 disparos de los jugadores españoles. Tras el partido, fue elegido mejor jugador del encuentro. Los jugadores de Cabo Verde defendieron en profundidad, pero no jugaron a la defensiva, cometiendo solo una falta en todo el partido, batiendo el récord de menor número de faltas en un partido de la Copa del Mundo desde 1966. Tras el encuentro, el seleccionador español, Luis De La Fuente, elogió a sus rivales: «Cabo Verde organizó muy bien su juego. Defendieron en profundidad, sin dejar huecos. Tuvimos ocasiones, pero nos faltó frescura. Cuando el balón no entra, simplemente hay que aceptarlo».
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| El portero de Cabo Verde, Vozinha, tuvo una actuación sobresaliente. |
Incluso en el Grupo H, la selección de Arabia Saudita dio la sorpresa al empatar 1-1 con Uruguay. Los representantes de Asia Occidental incluso se adelantaron en el marcador, obligando a los sudamericanos a esforzarse al máximo para conseguir el empate en los últimos minutos. Este resultado significa que los cuatro equipos del Grupo H tienen un punto tras la primera jornada, lo que genera una de las situaciones más impredecibles del Mundial de 2026.
Anteriormente, a pesar de conceder un penalti algo dudoso, Qatar empató 1-1 con Suiza, manteniendo vivas sus esperanzas de avanzar de la fase de grupos. Otro equipo que merece elogios es Haití, del Caribe. Aunque perdió 0-1 contra Escocia, Haití jugó bastante bien. Las estadísticas muestran que Haití creó más oportunidades claras de gol; especialmente el cabezazo a quemarropa que Pierrot falló en el minuto 85, que asustó a los aficionados escoceses. A pesar de no haber conseguido ningún punto en su regreso a la Copa del Mundo después de 52 años, el desempeño de Haití ofreció muchos aspectos positivos.
Si bien Haití, Cabo Verde, Qatar y Arabia Saudita son ejemplos típicos de equipos modestos que poco a poco se acercan a las potencias mundiales, potencias asiáticas como Corea del Sur, Japón y Australia han demostrado su sólida fortaleza para competir en igualdad de condiciones en el escenario más importante del planeta. Corea del Sur protagonizó una remontada emocionante para derrotar a la República Checa por 2-1 en su primer partido del Grupo A. Esta victoria demostró que los equipos asiáticos tienen el carácter y la calidad para superar a los rivales europeos gracias a su profesionalismo. Japón también empató 2-2 con los Países Bajos en un partido dramático, a pesar de ir perdiendo en dos ocasiones. Cabe destacar que la selección australiana sorprendió a Turquía con una victoria por 2-0, un equipo con muchos jugadores que actualmente militan en clubes europeos de primer nivel. Junto con los equipos asiáticos, la selección marroquí de África también empató 1-1 con Brasil en un partido muy disputado. Estos impresionantes resultados transmiten un mensaje común: los equipos asiáticos y africanos ya no vienen a la Copa del Mundo para "dar sorpresas", sino para competir de verdad, desafiar el estatus de las potencias y afianzar su posición cada vez más firme en el panorama futbolístico mundial.
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| El defensa saudí Al Amri (de verde) anota un gol de rebote que deja sin opciones al portero uruguayo Fernando Muslera en el partido inaugural del Grupo H el 15 de junio. Foto: AP |
El fútbol mundial se está volviendo cada vez más plano.
Todos estos resultados no son casualidad. Son el producto de un sólido proceso de globalización del fútbol en las últimas dos décadas. Jugadores japoneses, coreanos y marroquíes visten ahora las camisetas de clubes de las mejores ligas de fútbol del mundo, como Inglaterra, España, Alemania, Francia y los Países Bajos… Hwang In-beom, el héroe que decidió la victoria de Corea del Sur, juega en el Feyenoord (Países Bajos); Ismael Saibari, que marcó contra Brasil con Marruecos, es delantero del PSV Eindhoven (Países Bajos) y recientemente fue transferido al Bayern de Múnich por 50 millones de dólares; Daichi Kamada, que marcó con la selección japonesa, juega en el Crystal Palace (Inglaterra)… Entrenan con métodos modernos, están expuestos a filosofías tácticas de alto nivel y, lo que es más importante, ya no les atormenta el complejo de inferioridad cuando se enfrentan a poderosos equipos europeos o sudamericanos. De hecho, la mayoría de los jugadores de la selección marroquí (que alcanzó las semifinales del Mundial de 2022) nacieron y se criaron en Europa, absorbiendo la misma cultura futbolística que los jugadores locales. Por lo tanto, la diferencia de nivel técnico entre ellos y los mejores jugadores del mundo ya no es tan significativa.
Cabe destacar también que, gracias a la disponibilidad de datos estadísticos completos y grabaciones de vídeo de los entrenamientos y partidos de los equipos más importantes, los entrenadores de los equipos menos favoritos pueden encontrar maneras de contrarrestar las fortalezas de sus rivales. La exitosa estrategia de la selección de Cabo Verde contra España es un claro ejemplo.
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| La selección japonesa empató 2-2 con los Países Bajos en su primer partido del Grupo F el 15 de junio. Foto: AP |
Si bien Arabia Saudita y Qatar no cuentan con tantos jugadores militando en el extranjero como Japón o Corea del Sur, el hecho de que sus ligas nacionales atraigan a estrellas de talla mundial ha contribuido a elevar el nivel de sus jugadores locales. Los defensores saudíes se enfrentan regularmente a delanteros de renombre como Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, lo que les permite adquirir experiencia y confianza para competir al más alto nivel mundial.
Cabo Verde, Haití, Arabia Saudita, Corea del Sur, Japón, Marruecos… cada nombre nos recuerda que en el Mundial de 2026 ningún partido será fácil para los equipos punteros. Los antiguos mapas que definían claramente las líneas entre fuertes y débiles, entre el centro y la periferia, se están difuminando gradualmente, no por casualidad, sino por esfuerzo, visión y un desarrollo genuino. El Mundial de 2026 aún está por llegar, con muchos retos por delante. ¿Continuarán estos equipos su racha ganadora para lograr hazañas aún mayores, o los resultados recientes son solo sorpresas prematuras? La respuesta se irá revelando poco a poco en los próximos partidos. Sin embargo, incluso ahora, han demostrado que cualquier equipo que aspire a conquistar el Mundial se enfrentará a desafíos mayores que nunca.
THANH NGUYEN
Fuente: https://baokhanhhoa.vn/the-thao/the-thao-quoc-te/202606/the-gioi-bong-da-ngay-cang-phang-cd10e83/









