Esta política se centra en reducir los deberes, limitar los exámenes y proteger el tiempo libre de los estudiantes.
Por consiguiente, las escuelas tienen prohibido asignar tareas excesivas o realizar exámenes frecuentes que incrementen la carga académica. Tampoco se les permite interferir en los recreos ni mantener a los alumnos en el aula durante esos periodos.
Las escuelas primarias y secundarias tienen prohibido realizar exámenes de ingreso, así como premiar o castigar a los docentes en función del rendimiento académico de los alumnos. Los centros preescolares también tienen prohibido impartir el currículo de primaria con antelación.
Además, el país añadirá vacaciones de primavera y otoño para que los estudiantes tengan más tiempo para descansar.
Anteriormente, el exceso de tareas escolares se había convertido en un problema común, lo que provocaba que muchos estudiantes sufrieran privación del sueño, mayor ansiedad y depresión. Por lo tanto, el gobierno exigió a las escuelas que controlaran estrictamente la cantidad de tareas y garantizaran que los estudiantes realizaran al menos dos horas de actividad física al día.
Esto se considera un cambio significativo, ya que China se aleja gradualmente de su tradicional énfasis en el rendimiento académico y las calificaciones. Estos cambios demuestran los esfuerzos de China por reequilibrar el aprendizaje y la vida, avanzando hacia un entorno educativo más saludable y sostenible.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/trung-quoc-giam-ap-luc-hoc-duong-post772473.html








Kommentar (0)