
En una entrevista con Politico el 13 de junio, Traut afirmó que este es uno de los riesgos en el nivel más alto de escalada del conflicto. Según él, existen indicios que llevan a los círculos militares occidentales a sospechar que Moscú está investigando la capacidad de desplegar armas nucleares en el espacio. Al preguntársele si este escenario era realista, el general alemán respondió que no podía descartar esa posibilidad.
El Sr. Traut recalcó que una explosión nuclear en el espacio sería completamente diferente a un ataque nuclear en tierra. Sin embargo, las consecuencias podrían ser muy graves para la sociedad moderna, que depende en gran medida de los satélites para las comunicaciones, la navegación GPS, las transacciones bancarias, el transporte, la previsión meteorológica y los sistemas militares.
Para ilustrar este peligro, recordó la prueba nuclear estadounidense Starfish Prime de 1962. En aquella ocasión, Estados Unidos detonó un dispositivo nuclear a gran altitud, fuera de la atmósfera, generando un pulso electromagnético y efectos que afectaron a numerosos satélites y sistemas electrónicos.
Según la valoración del general alemán, si se produjera una explosión similar en el contexto actual, hasta un tercio de los satélites que operan actualmente en órbita terrestre baja podrían quedar inutilizados en las próximas semanas o meses.
También advirtió que una explosión de este tipo podría aumentar significativamente la cantidad de basura espacial, lo que conllevaría el riesgo de un "síndrome de Kessler", un fenómeno en el que los desechos chocan en una reacción en cadena, creando innumerables fragmentos más y haciendo que algunas órbitas sean peligrosas o inutilizables durante décadas.
Estas advertencias surgen en medio de la creciente preocupación occidental por las amenazas a la infraestructura espacial. Según Traut, los riesgos actuales van más allá del posible despliegue de armas nucleares e incluyen la interferencia del GPS, el uso de láseres para cegar satélites o ataques directos a sistemas espaciales.
Citó la región del Báltico como ejemplo paradigmático, donde las actividades de interferencia del GPS han afectado tanto a la aviación civil como al tráfico marítimo.
Anteriormente, una investigación de las cadenas de televisión alemanas WDR y NDR, citando fuentes de inteligencia de la OTAN, también sugirió que Rusia podría estar desarrollando un proyecto secreto llamado "Skif". Se cree que este proyecto tiene como objetivo desplegar sistemas de misiles capaces de transportar ojivas nucleares en el lecho marino del océano Ártico.
Según los informes, estos misiles podrían permanecer ocultos en silos o contenedores en el lecho marino durante largos períodos y activarse de forma remota cuando fuera necesario, eludiendo así las restricciones del Tratado de Control de Armas del Fondo Marino de 1971.
Si bien aún no existen pruebas públicas que confirmen estos programas (si es que existen) por parte de Rusia, las advertencias de los círculos militares occidentales sugieren que la competencia estratégica entre Rusia y la OTAN se está expandiendo cada vez más al sector espacial, un frente considerado crucial tanto para la seguridad económica como para la nacional en el siglo XXI.
Fuente: https://danviet.vn/tuong-duc-canh-bao-nong-ve-nga-d1435047.html








