Hay un viejo dicho: "Al ver a otros cavando para sacar patatas, uno también coge una pala y empieza a cavar". Algunas películas de terror exitosas, que cautivaron al público con su misterio y suspense, se convirtieron en éxitos de taquilla, generando una ola de imitaciones en el mercado cinematográfico. Por supuesto, el terror es un género y una temática reconocidos y populares no solo en nuestro país, sino también a nivel mundial desde hace mucho tiempo. Sin embargo, si no se maneja con cuidado, las películas de terror pueden ser explotadas en exceso, convirtiéndose en una moda pasajera, un sensacionalismo barato para conseguir clics. Este género puede degenerar en nada más que "películas de fantasmas": más sangre que historia, más sustos que emociones, más superstición que valores humanos.
La proliferación desequilibrada de películas de terror también corre el riesgo de empobrecer la industria cinematográfica. Una industria sana no puede depender de un solo género ni aferrarse únicamente a historias de miedo. Si todos se lanzan a producir películas de terror, incluso con buenos ingresos de taquilla, la industria perderá la diversidad esencial para un desarrollo sostenible. Por otro lado, la explotación excesiva de elementos supersticiosos, violencia o contenido impactante puede afectar negativamente la percepción de un sector del público, especialmente de aquellos más influenciables. La responsabilidad social de los cineastas no puede pasarse por alto, junto con la cuestión de los ingresos.
El documento del Departamento de Cine de Vietnam no niega ni prohíbe el género de terror. El Departamento enfatiza la importancia de una cuidadosa selección y presentación de los temas, garantizando el respeto a los valores culturales, la ética social y la normativa legal. Asimismo, espera que los cineastas presten mayor atención a las obras que difunden historias positivas, contribuyen a la construcción de la imagen del país y fortalecen el poder blando cultural nacional. «Se debe dar prioridad a las obras que promueven la historia, la cultura, la naturaleza y el pueblo vietnamitas; que difunden historias positivas e inspiran patriotismo, solidaridad, compasión y responsabilidad social…», subraya el documento.
El cine vietnamita muestra señales prometedoras en cuanto a calidad y recaudación. Sin embargo, también revela tendencias poco sostenibles, basadas en modas pasajeras. Cuando todos se dedican a cavar, al final todos comerán lo mismo y el aburrimiento será inevitable.
DUY KHOI
Fuente: https://baocantho.com.vn/-vac-mai-di-dao--a207913.html









