Los ensayos de fase 1 determinarán la dosis óptima y controlarán los efectos secundarios. Entre los participantes se incluyen personas que han recibido tratamiento previo para el cáncer de pulmón en etapa temprana, pero que presentan un alto riesgo de recurrencia, así como algunas personas que se someten a exámenes de salud pulmonar como parte del programa de detección precoz del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido.
Anteriormente, las pruebas de laboratorio demostraron que la vacuna podía "entrenar" al sistema inmunitario para reconocer y destruir las células pulmonares anormales antes de que se volvieran cancerosas.
LungVax, desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford y el University College de Londres, utiliza una tecnología similar a la de la vacuna contra la COVID-19 de Oxford/AstraZeneca. La vacuna introduce "instrucciones genéticas" en el organismo que ayudan al sistema inmunitario a reconocer y destruir las células anormales. Estas células portan proteínas de alerta llamadas neoantígenos, que aparecen debido a mutaciones en el ADN.









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