• Los ingenieros de la isla de Hon Chuoi superan las dificultades y demuestran su creatividad.
  • Cultivo de peces en jaulas alrededor de la isla Hon Chuoi.
  • El Comisario Político de la 5ª Región Naval inspecciona las estaciones de radar en las islas Hon Khoai y Hon Chuoi.

Vistas desde lejos, las islas Hon Chuoi presentan pequeñas casas aferradas precariamente a los escarpados acantilados, donde la gente vive en medio de las turbulentas olas, defendiendo valientemente la isla.

Desde el estuario de Song Doc hasta la isla Hon Chuoi, a más de 18 millas náuticas de distancia, en la tranquila brisa matutina, la isla Hon Chuoi emerge majestuosamente del mar abierto. La isla tiene apenas unas 70 hectáreas, pero su terreno accidentado, con una pendiente de casi 45 grados, la convierte en un desafío para quienes la visitan por primera vez.

El secretario provincial del partido, Nguyen Ho Hai, entrega regalos para animar a los oficiales, soldados y residentes de la isla Hon Chuoi.

Actualmente, 46 familias con 156 habitantes viven en la isla de Hon Chuoi . Sus principales ocupaciones son la piscicultura en jaulas , el pequeño comercio o el trabajo manual. La isla carece de red eléctrica y de agua de pozo. La vida depende por completo del agua de lluvia y de la electricidad generada con generadores o baterías viejas. Durante la estación seca, cada gota de agua es tan valiosa como el oro. Por la noche, la luz es tenue y los niños estudian con linternas o teléfonos móviles.

La cría de peces en jaulas en la isla de Hon Chuoi es el principal medio de subsistencia para muchas familias de la zona.

En un lugar que parece ofrecer solo rocas y brisa marina, hay un pequeño y acogedor salón de clases donde los niños de la isla aprenden a leer y escribir, y a ser buenas personas. Este salón de clases benéfico, inaugurado por el puesto fronterizo de Hon Chuoi en 1995, lleva funcionando más de 20 años, con siete maestros, todos oficiales y soldados del puesto, para un total de 72 alumnos. De ellos, 43 han continuado sus estudios superiores y seis han sido admitidos en la universidad y han encontrado empleos estables en el continente. Son cifras pequeñas, pero reflejan el inmenso esfuerzo tanto de maestros como de alumnos.