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| Las aceras de muchas calles no están destinadas a los peatones. |
Más que un simple camino
En los últimos días, en muchas calles céntricas de los barrios de la ciudad, las autoridades han puesto en marcha simultáneamente campañas para combatir la ocupación ilegal de aceras y calzadas. Cada campaña conlleva el cierre de comercios, la reubicación de vendedores ambulantes y la retirada de carteles publicitarios… Sin embargo, al cabo de un tiempo, cuando la situación se calma temporalmente, todo vuelve a la normalidad.
Es evidente que las aceras dejaron de ser simplemente espacios reservados para los peatones. Se han convertido en lugares para pequeños negocios, donde la gente instala mesas y sillas para vender bebidas, desayunos, refrigerios y más. En la vida urbana, cada metro cuadrado de acera se ha convertido en una fuente de sustento, especialmente para las personas de bajos ingresos. Por lo tanto, cada campaña para restablecer el orden, si bien es necesaria, conlleva ciertas dificultades. Algunos vendedores tienen que reubicarse y las pequeñas tiendas tienen que cerrar o reducir su tamaño. Esto pone de manifiesto que simplemente abordar las infracciones no generará un cambio sostenible en la gestión de las aceras.
Otro problema de las aceras que evidencia deficiencias es la superposición de responsabilidades de gestión. Si bien las aceras forman parte de la infraestructura de transporte, también están vinculadas a la actividad comercial, el orden urbano y el medio ambiente. Cuando intervienen múltiples factores pero falta un mecanismo de coordinación unificado, la eficacia de la aplicación de la normativa se ve fácilmente comprometida.
Se necesita flexibilidad y humanidad.
La experiencia de muchas ciudades demuestra que una gestión eficaz de las aceras no puede basarse en una única solución. El reto reside en un enfoque flexible que armonice los requisitos de gestión con las necesidades de las personas que se ganan la vida en ellas. Esto es especialmente relevante para la ciudad de Hue, un centro turístico que, a la vez, conserva características urbanas tradicionales. Recuperar las aceras para los peatones es necesario para garantizar la estética y la seguridad vial, sobre todo en las zonas céntricas y los destinos turísticos. Sin embargo, sin soluciones complementarias, una gestión más estricta podría generar una presión considerable sobre quienes viven en las aceras.
Una posible solución es reclasificar y replanificar el espacio de las aceras. No todas las calles están sujetas a las mismas regulaciones. Se pueden identificar áreas con prioridad absoluta para los peatones, al tiempo que se estudia la posibilidad de designar calles donde se permitan negocios con horarios controlados o por categoría de producto.
Simultáneamente, la creación de medios de vida alternativos es un factor clave. Modelos como los mercados nocturnos, las calles gastronómicas y las zonas comerciales concentradas, si se planifican adecuadamente, satisfarán las necesidades comerciales de la población y contribuirán a crear un paisaje urbano singular. Esta es también una forma de transformar las actividades comerciales, pasando de la espontaneidad a un modelo organizado y más manejable.
Además, es necesario reforzar las campañas de sensibilización pública para alentar a la población a cumplir mejor con las políticas gubernamentales, garantizando que las aceras se utilicen para el fin previsto y reduciendo la invasión del espacio público.
Fuente: https://huengaynay.vn/kinh-te/via-he-bai-toan-quan-tri-do-thi-165009.html











