Cada caso de abuso infantil que se descubre deja un dolor difícil de curar. Es aún más doloroso cuando los perpetradores son los propios padres, familiares o personas directamente responsables del cuidado del niño.
Los recientes y desgarradores incidentes ocurridos en Hanói y otras localidades del país revelan una preocupante realidad: muchos niños viven con miedo en sus propios hogares. Los casos de maltrato infantil se caracterizan por su naturaleza secreta e insidiosa, lo que dificulta su detección. Los niños a menudo carecen de la capacidad para protegerse y temen hablar por miedo.
Es significativo que la indiferencia, la apatía o la irresponsabilidad de quienes rodean a los niños creen, sin querer, un caldo de cultivo para que la violencia continúe. Por lo tanto, proteger a los niños no se trata simplemente de intervenir tras un incidente, sino de proteger el derecho de cada niño a vivir con seguridad, a desarrollarse plenamente y a ser respetado.
Vietnam fue uno de los primeros países de Asia en ratificar la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. El sistema legal en materia de infancia se está perfeccionando cada vez más con la Ley de la Infancia de 2016 y la implementación simultánea de numerosos programas y proyectos de protección infantil. Sin embargo, la realidad demuestra que la protección de los derechos de la infancia aún presenta deficiencias.
En primer lugar, la detección temprana de los riesgos de maltrato y explotación infantil en la comunidad no ha sido realmente eficaz. En muchos lugares, numerosos casos de niños con comportamientos anormales no han recibido la atención adecuada.
Además, en ciertas áreas, a veces falta coordinación entre las familias, las escuelas y la sociedad para proteger a los niños; los vecinos, los grupos comunitarios o los familiares, al descubrir señales de maltrato infantil, a menudo dudan en denunciarlo por temor a la confrontación.
Cabe destacar que, en el contexto del rápido desarrollo de la tecnología digital , los niños también se enfrentan al riesgo de sufrir abusos en línea y la filtración de información personal. Esto exige un enfoque más integral para la protección infantil, no solo en la vida real sino también en el espacio digital.
Estas deficiencias demuestran que la protección infantil no puede limitarse a eslóganes o campañas puntuales, sino que debe convertirse en un mecanismo operativo regular, continuo y eficaz. Para acallar los gritos de auxilio de los niños, necesitamos construir un sistema de protección infantil multinivel capaz de detectar precozmente e intervenir a tiempo a nivel comunitario.
En concreto, debemos seguir mejorando las instituciones y las políticas legales para proteger a la infancia de forma centrada en sus necesidades. Por consiguiente, todos los niveles y sectores deben implementar de forma simultánea el Programa Nacional de Acción para la Infancia 2021-2030, el Programa para la Prevención y el Control de Accidentes y Lesiones Infantiles y el Programa para la Protección de la Infancia en el Entorno Digital, en consonancia con la aplicación de la Ley de la Infancia.
Para la ciudad de Hanói, la creación del Comité Directivo para la prevención y el control de los delitos contra menores y los delitos e infracciones de la ley relacionados con personas menores de 18 años en el período 2026-2030 es un paso importante para reforzar la protección de la infancia.
Además, el Comité Popular de la Ciudad ha ordenado la promoción del papel de la policía comunal, los funcionarios judiciales , los maestros, el personal médico, los grupos vecinales y las organizaciones de masas en la detección temprana de riesgos de abuso infantil con el fin de tomar medidas de protección.
Otra solución crucial es fortalecer la comunicación y la educación sobre habilidades para la protección infantil. Los padres deben estar informados sobre los derechos de los niños y los métodos de crianza positivos; las escuelas deben mejorar la educación en habilidades para la vida, habilidades de autoprotección y la capacidad de identificar y denunciar conductas abusivas. Al mismo tiempo, los niños deben saber que tienen derecho a ser protegidos y a buscar ayuda cuando estén en peligro.
Más importante aún, la sociedad debe erradicar la idea de que el maltrato infantil es un asunto familiar privado, para que cada ciudadano se convierta en un eslabón de la red de protección de la infancia. Cuando toda la sociedad trabaje unida, se formará un sólido escudo que contribuirá a prevenir y repeler los actos de violencia y abuso contra los niños.
Fuente: https://hanoimoi.vn/xay-dung-la-chan-bao-ve-tre-em-1159366.html










