
En un mar de noticias donde la verdad y la mentira se mezclan, ¿en quién se puede confiar? Los lectores pueden buscar información en internet, pero para saber si es cierta, es imprescindible consultar las noticias.
Existe una brecha considerable entre "saber" y "creer". Y esa brecha es precisamente el terreno fértil para el desarrollo periodístico. El periodismo puede no ser tan rápido como las redes sociales. Pero, a la inversa, la información periodística se verifica en gran medida y se analiza desde múltiples perspectivas, algo que el "periodismo ciudadano", por diversas razones, tiene dificultades para lograr. Las noticias son rápidas, pero una parte significativa son falsas; las noticias son lentas, pero la mayoría son ciertas. La ventaja y superioridad del periodismo frente a la "tormenta" de las redes sociales reside precisamente en esto.
Sin embargo, esa ventaja se ve amenazada en la era de la inteligencia artificial (IA). Actualmente, las noticias a menudo no son escritas por seres humanos de carne y hueso con empatía, pensamiento crítico, sensibilidad social, ética profesional y perspectiva humanista, sino por algoritmos informáticos.
« Suena tan bien , pero es tan amargo escucharlo » (Kieu , Nguyen Du). A medida que la IA crea contenido cada vez más indistinguible del creado por humanos, los valores periodísticos fundamentales , como la precisión, la verificación de datos y el profesionalismo, se vuelven aún más cruciales. Estos valores no solo garantizan la calidad de la información, sino que también ayudan a mantener la confianza pública en la era de la IA.
Más allá de la mera verdad y la falsedad, el periodismo también posee un «rostro humano», lleno de humanidad. La IA no es humana. Los sistemas de IA se forman a partir de datos, información y prioridades sociales. Los temas que se debaten con mayor frecuencia, los grupos objetivo sobre los que se reflexiona más a menudo y las voces que se escuchan con mayor frecuencia tienen, naturalmente, una mayor probabilidad de ser incorporados a la formulación de políticas y al diseño de sistemas tecnológicos por parte de la IA.
Por el contrario, los grupos marginados o las comunidades subrepresentadas corren el riesgo de quedar excluidos de estos procesos. Esto también abre la puerta al desarrollo de un periodismo centrado en las personas, garantizando que ninguna voz quede sin ser escuchada. Reflejar plenamente las problemáticas de las mujeres, las personas con discapacidad, las minorías étnicas o las personas que viven en zonas remotas no solo tiene relevancia social, sino que también ayuda a los responsables políticos, las empresas tecnológicas y las organizaciones de desarrollo a identificar mejor las diversas necesidades sociales al diseñar e implementar sistemas de IA.
Es evidente que, una vez más, el periodismo se enfrenta a un desafío. Más allá de la mera verificación de los hechos, y lo que es aún más importante, el periodismo es uno de los mecanismos que contribuyen a garantizar que la transformación digital se produzca de forma inclusiva y centrada en las personas. Esa es la misión fundamental del periodismo en la era de la IA.
Fuente: https://baovanhoa.vn/bao-chi/bao-chi-va-niem-tin-240388.html







