
En este contexto, surge una pregunta de gran importancia estratégica: ¿qué impulsará las aspiraciones de desarrollo de la ciudad? La respuesta no reside en un solo proyecto, ni puede basarse en un solo recurso. El principal motor debe provenir de una institución central de la sociedad del conocimiento: la universidad.
"Infraestructura blanda" del desarrollo
Mientras que en el siglo XX el desarrollo nacional dependía principalmente de los recursos, el capital y la mano de obra, en el siglo XXI la ventaja competitiva decisiva reside en el conocimiento, la tecnología y la innovación. La innovación ya no es un eslogan de moda, sino que se ha convertido en la "infraestructura blanda" de la economía , al igual que la electricidad, el agua y el transporte en la era industrial.
Una ciudad innovadora no es simplemente un lugar con muchas zonas de alta tecnología o empresas emergentes. Fundamentalmente, es una ciudad con excepcionales capacidades de aprendizaje social: aprende rápidamente de los nuevos avances científicos y tecnológicos, e incluso de sus propios errores.
Para lograrlo, la ciudad debe contar con un sólido centro generador de conocimiento. En todo el mundo, ninguna ciudad innovadora carece del papel protagónico de una universidad. Silicon Valley creció en torno a Stanford. Boston prosperó gracias al ecosistema MIT-Harvard. Singapur invierte en universidades como una inversión estratégica en infraestructura nacional.
La regla es clara: sin universidades sólidas, no puede haber un ecosistema de innovación sostenible.
Nueva Alianza para el Desarrollo
La principal política del gobierno central en materia de desarrollo científico y tecnológico, innovación y transformación digital está generando un cambio fundamental en el modelo de desarrollo. En el modelo anterior, cada entidad operaba de forma relativamente independiente: el Estado gestionaba, las universidades realizaban investigaciones, las empresas producían bienes y los inversores buscaban beneficios. Estos flujos se desarrollaban en paralelo, con escasa superposición.
El nuevo modelo requiere un nuevo tipo de alianza para el desarrollo, en la que las entidades ya no son "islas", sino que se convierten en engranajes interconectados: (1) El Estado crea instituciones y diseña ecosistemas, (2) Las universidades producen conocimiento y futuros recursos humanos, (3) Las empresas transforman el conocimiento en productos y servicios; los inversores dirigen los flujos de capital hacia tecnologías estratégicas.
Cuando estas fuerzas están estrechamente interconectadas, el desarrollo deja de ser una suma inconexa para convertirse en un efecto sinérgico.
El "cerebro abierto" de la ciudad.
En la nueva era, las universidades no pueden limitarse a transmitir conocimientos existentes. Deben convertirse en el motor de la innovación en la ciudad, espacios que generen nuevas ideas, tecnologías y modelos de desarrollo. Desde sus inicios, deben participar en la previsión de tendencias científicas y tecnológicas, la identificación de sectores clave en la localidad, la formación de recursos humanos para los próximos 10-20 años y la aportación de argumentos científicos para la planificación política. De este modo, las universidades no solo formarán recursos humanos para el presente, sino que se convertirán en generadoras de capacidades competitivas para el futuro.
La Universidad de Da Nang está entrando en una nueva fase de desarrollo en el contexto de la consolidación de la ciudad como un centro urbano innovador a nivel internacional. Esto no es solo una oportunidad, sino una misión. Además de su misión de investigación y formación tecnológica, el sistema universitario de Da Nang desempeña un papel fundamental: formar personas para una sociedad de aprendizaje e innovación sostenible.
Porque la innovación no es solo una cuestión de laboratorio, sino también de una cultura del pensamiento, de la capacidad de aprendizaje permanente, del espíritu de atreverse a experimentar y superar el fracaso. Si los centros tecnológicos crean nuevos productos, entonces las universidades, especialmente en los campos de la ciencia básica, la tecnología estratégica y la formación docente, están formando a las nuevas personas para la nueva era.
Son la fuerza que siembra las semillas del pensamiento científico, la innovación y el aprendizaje permanente para toda la sociedad. No se trata de un logro a corto plazo, sino de una inversión estratégica en el capital intelectual de la ciudad. Y es esta base humana la que determina si una ciudad puede convertirse en una ciudad verdaderamente innovadora, y no solo en un centro tecnológico.
Las aspiraciones de Da Nang y el papel constructivo de las universidades.
Da Nang se enfrenta a una nueva oportunidad para lograr avances significativos. Pero en la era del conocimiento, ninguna ciudad puede desarrollarse de forma rápida y sostenible sin un sistema universitario sólido estrechamente vinculado a su estrategia de desarrollo urbano.
Invertir hoy en universidades es invertir en la competitividad de la ciudad para las próximas décadas. Cuando las universidades, el gobierno, las empresas y los inversores compartan una visión común, Da Nang no solo será un lugar para vivir, sino también un lugar para crear y contribuir.
La resolución del Congreso Nacional del Partido reafirma que la vía de desarrollo basada en la ciencia, la tecnología y la innovación es la opción estratégica correcta. La Universidad de Da Nang inicia una nueva etapa con mayor responsabilidad hacia la ciudad y el país.
En este camino, las universidades no están al margen, sino en el centro del movimiento de desarrollo. Porque, en última instancia, todo milagro económico comienza con un milagro intelectual.
Fuente: https://baodanang.vn/bat-dau-tu-dai-hoc-3329030.html






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