Ébola es el nombre de un río en África (en la República Democrática del Congo), donde se descubrió por primera vez en 1976 un virus que causa fiebre y hemorragias.
¿Cómo daña este virus al cuerpo?
Nuestro cuerpo posee un sistema de defensa muy fuerte llamado sistema inmunológico. Cuando el virus del Ébola ingresa a nuestro organismo, se comporta de manera diferente a otros virus comunes.

Su astucia reside en su capacidad para atacar las mismas células que protegen el cuerpo humano, para luego convertir esas células en "focos de reproducción" desde los cuales se replica por todo el cuerpo.
Su mayor peligro radica en que provoca inflamación grave y daños en los vasos sanguíneos. Cuando los vasos sanguíneos se dañan, la sangre se filtra, lo que provoca hemorragias internas y debilitamiento de los órganos internos, resultando en la muerte hasta en el 50% de los casos.
La transmisión se produce únicamente por contacto directo.
Muchas personas temen que simplemente estar cerca o respirar el mismo aire sea suficiente para propagar el virus. Tenga la seguridad de que el virus del Ébola no se transmite por el aire como la gripe o la COVID-19. Solo se propaga por "contacto directo", que incluye:
A través de fluidos corporales: Debemos entrar en contacto directo (a través de heridas abiertas en la piel, o a través de los ojos, la nariz o la boca) con la sangre, el vómito, el sudor, la orina o la saliva de una persona infectada.
Mediante objetos contaminados: Compartir artículos personales, ropa de cama y prendas de vestir contaminadas con fluidos corporales de una persona infectada.
A través del contacto con el difunto: En algunas partes de África, existe la costumbre de tocar el cuerpo durante el proceso de embalsamamiento, lo cual constituye una vía de transmisión muy fuerte, ya que la cantidad de virus en el cuerpo del difunto es máxima en ese momento.
A través de la fauna silvestre: Cazar, sacrificar o consumir la carne de animales que viven en el bosque y que están infectados con la enfermedad, como murciélagos, monos y gibones.
¿Cuáles son los signos y síntomas de esta enfermedad?
Cuando el virus ingresa al cuerpo, no causa la enfermedad de inmediato, sino que tiene un período de incubación lento de unos pocos días a 3 semanas. Cuando se manifiesta, la enfermedad progresa con bastante rapidez a través de tres etapas:
Fase inicial: El paciente presenta fiebre alta repentina, dolor de cabeza intenso, dolores musculares y articulares, y dolor de garganta. Esta fase se confunde fácilmente con el dengue o la malaria común.
Etapa avanzada: Comienzan a aparecer los síntomas, junto con diarrea persistente, lo que provoca deshidratación y agotamiento.
Etapa grave: Aparecen hematomas en la piel, el paciente sufre hemorragias nasales, sangrado de encías, vómitos con sangre o heces con sangre.
La prevención está a nuestro alcance:
La enfermedad suena terrible, pero su vía de transmisión es muy clara. Por lo tanto, la prevención no requiere nada complicado; se trata simplemente de hábitos diarios sencillos:
1. Siempre coma alimentos cocinados y beba agua hervida: No coma bajo ninguna circunstancia carne de animales salvajes ni carne de origen desconocido. Los alimentos bien cocinados eliminan todos los virus.
2. Mantén tus manos limpias: El hábito de lavarte las manos con jabón y agua corriente al regresar a casa después de estar fuera, antes de comer o después de usar el baño es el "amuleto protector" más sencillo para ayudarte a detener todos los gérmenes.
3. Evite compartir artículos personales: ropa, toallas, cepillos de dientes… cada persona debe usar los suyos, garantizando así la limpieza y la seguridad.
4. Limite el contacto con posibles fuentes de contagio: Si conoce a alguien que haya viajado desde una zona afectada (como África) y presente síntomas como fiebre, indíquele de inmediato que acuda al centro médico más cercano. Evite el autocuidado y el contacto cercano sin equipo de protección.
Dr. Nguyen Thanh Uc
Fuente: https://baodongthap.vn/benh-do-vi-rut-ebola-biet-dung-a241083.html







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