En su intervención en la conferencia que resumía el primer año de implementación del modelo de gobierno de tres niveles, el Secretario General y Presidente To Lam declaró: "La nueva organización debe crear nuevas capacidades; los nuevos mecanismos de descentralización y delegación deben ir de la mano con las nuevas responsabilidades; los nuevos datos deben crear nuevos métodos de gobernanza; y el nuevo aparato debe brindar una nueva calidad de servicio a la ciudadanía y a las empresas".
Un cambio cualitativo en la capacidad de gobernanza nacional.
El mensaje del Secretario General y del Presidente fue claro: debemos pasar de una mentalidad de reforma puramente administrativa a una mentalidad de gobernanza nacional moderna, de centrarnos en la estructura organizativa a priorizar la eficiencia operativa, y de un enfoque centrado en la burocracia a uno que sitúe a los ciudadanos y a las empresas en el centro de todas las actividades públicas.
Al repasar casi 40 años de reformas, cada etapa del desarrollo del país ha estado vinculada a la reforma institucional. Desde la reforma del mecanismo de gestión económica y el perfeccionamiento de la economía de mercado de orientación socialista, hasta la reforma de los procedimientos administrativos y la construcción del gobierno electrónico y digital, el objetivo final siempre ha sido liberar recursos para el desarrollo.

Sin embargo, a medida que el país entra en una nueva fase de desarrollo que exige un crecimiento rápido y sostenible, así como competitividad en la economía digital, las reformas técnicas ya no son suficientes. Lo que el país necesita hoy es un cambio cualitativo en la capacidad de gobernanza nacional.
Por lo tanto, el mensaje del Secretario General no se limitó a hablar de la estructura organizativa, sino que hizo hincapié en el valor que dicha estructura debe generar.
«La nueva organización debe crear nuevas capacidades» es el primer requisito y la esencia de toda la mentalidad de reforma. Un aparato más eficiente no implica necesariamente uno más fuerte. Una agencia fusionada no implica necesariamente una mayor capacidad operativa.
Si los procesos de trabajo siguen obsoletos, la coordinación entre unidades permanece fragmentada, los funcionarios continúan trabajando con una mentalidad cortoplacista, temerosos de la responsabilidad y en una economía burocrática y centralizada, entonces el cambio organizativo será meramente superficial. Lo que el Partido busca no es un nuevo organigrama, sino una nueva capacidad de implementación.
Esto incluye la capacidad de planificar políticas con base científica, la habilidad para responder rápidamente a realidades cambiantes, la capacidad de coordinación interdisciplinaria y la capacidad de servir e impulsar el desarrollo. En otras palabras, el valor del sistema no reside en su estructura organizativa, sino en su capacidad para resolver problemas.
Para crear nuevas capacidades, también deben cambiar los métodos operativos. El Secretario General añadió de inmediato: «El nuevo mecanismo de descentralización y delegación de poder debe ir de la mano de nuevas responsabilidades». Esto no solo es un requisito para la gestión estatal, sino también un principio fundamental de la gobernanza moderna.
No existe una administración dinámica si todas las decisiones se centralizan en la cúpula; tampoco puede existir una gobernanza eficaz si el poder se delega sin responsabilidades claramente definidas. Años de experiencia han demostrado que, en muchos lugares, persiste la tendencia a eludir responsabilidades, buscar opiniones y esperar instrucciones, perdiendo así oportunidades de desarrollo y erosionando la confianza pública.
Por lo tanto, la descentralización no consiste en dividir el poder mecánicamente, sino en empoderar a las personas para que actúen de forma proactiva, estableciendo al mismo tiempo un riguroso mecanismo de rendición de cuentas. A mayor autoridad, mayor responsabilidad; cuanto más poder se expande, más estricto debe ser el control sobre ese poder. Solo así podremos crear una administración que se atreva a pensar, a actuar y a asumir la responsabilidad por el bien común.
Si la descentralización es el método operativo, entonces los datos son la base del nuevo modelo de gobernanza. El énfasis del Secretario General en que "los nuevos datos deben generar nuevos métodos de gobernanza" demuestra que la reforma ha trascendido el ámbito de la reforma administrativa tradicional para entrar en la etapa de la gobernanza digital.
En la era digital, los datos ya no son un subproducto de la gestión, sino que se han convertido en un recurso estratégico nacional. Lo importante no es cuántas bases de datos se creen, sino si esos datos transforman la forma en que se toman las decisiones y cómo se atiende a las personas.
Cuando los datos se conectan y comparten de forma sincronizada, las políticas se fundamentan en la evidencia en lugar de en las emociones; la gobernanza se basa en información en tiempo real en vez de informes diferidos; los ciudadanos solo necesitan proporcionar información una vez en lugar de hacerlo repetidamente a múltiples organismos; las empresas reducirán significativamente los costos de cumplimiento; y el gobierno puede predecir, prevenir y abordar los problemas emergentes de manera más proactiva. Esta es la transformación del gobierno electrónico a la gobernanza digital, de la gestión basada en registros a la gestión basada en datos.
Sin embargo, si las reformas se limitan a mejorar la capacidad organizativa, perfeccionar los mecanismos de descentralización o aplicar datos, no habrán alcanzado sus objetivos. Porque todas estas innovaciones, en última instancia, deben verificarse mediante un único criterio: si los ciudadanos y las empresas se benefician de un mejor servicio.

El objetivo final de todo el proceso de reforma es que el nuevo sistema debe ofrecer una mejor calidad de servicio a la ciudadanía y a las empresas. Este es un aspecto fundamental en la concepción de la gobernanza: el Estado no solo desempeña la función de gestión, sino también la de servicio y promotor del desarrollo.
La gente no juzga el éxito de las reformas por el número de agencias fusionadas ni por la reducción de personal. Lo que perciben es si los trámites se agilizan, si se reducen los costes, si los funcionarios son más profesionales y si sus derechos e intereses legítimos están mejor protegidos.
Las empresas no solo necesitan un sistema burocrático simplificado sobre el papel; necesitan un entorno institucional transparente, estable y predecible que respalde la producción y la actividad empresarial. Cuando los ciudadanos están más satisfechos, las empresas prosperan, los costos sociales disminuyen y la confianza en el gobierno se fortalece, ese es el verdadero éxito de la reforma.
Las cuatro palabras "nuevo" no existen de forma independiente.
El profundo mensaje del Secretario General es que las cuatro palabras "nuevo" no existen de forma aislada, sino que conforman un todo unificado de pensamiento sobre la gobernanza nacional. Las nuevas organizaciones crean nuevas capacidades; estas nuevas capacidades se fomentan mediante un mecanismo de descentralización vinculado a la responsabilidad; la descentralización efectiva debe basarse en datos y gobernanza digital; y, en última instancia, todo esto apunta a mejorar la calidad del servicio a la ciudadanía.
Se trata de una cadena de valor continua, donde cada eslabón es condición para que el siguiente funcione eficazmente. Sin ningún eslabón, sería difícil alcanzar el objetivo de construir un sistema administrativo moderno.
Este mensaje también refleja claramente la necesidad de construir un Estado de derecho socialista ágil, eficiente y eficaz en Vietnam durante la nueva etapa de desarrollo. La eficiencia se logra mediante una organización racional y personas capaces; la eficacia se garantiza mediante una clara descentralización, responsabilidades transparentes y un control estricto del poder; y la eficiencia se mide por la calidad del servicio y los resultados del desarrollo.
Esta es una manifestación concreta de la necesidad de innovar en los métodos de liderazgo y la gobernanza nacional para lograr la aspiración de desarrollo nacional para 2045.
Las declaraciones del Secretario General han suscitado numerosas cuestiones en relación con el pensamiento reformista. El sistema ya no se juzga por lo que posee, sino por el valor que crea. La reforma ya no se mide por cambios en la estructura organizativa, sino por nuevas capacidades, nuevos métodos de gestión y una mayor calidad de servicio.
Esa es la medida de un Estado desarrollista, de un sistema de gobernanza moderno, y también el camino para transformar las aspiraciones de desarrollo en resultados concretos, de modo que cada ciudadano y cada empresa puedan sentir que la innovación del aparato estatal está presente en su vida cotidiana.
Fuente: https://vietnamnet.vn/chinh-quyen-dia-phuong-2-cap-bo-may-moi-phai-tao-ra-gia-tri-moi-2531592.html








