Se puede afirmar que Hanói nunca ha contado con tantas condiciones favorables para el desarrollo como en la actualidad. La Ley de la Capital de 2026 crea un espacio institucional más amplio. El Plan de Desarrollo de la Capital define una visión de desarrollo a 100 años. Muchas políticas importantes del Gobierno Central están dirigidas a fortalecer el gobierno de la ciudad, considerando a Hanói como un campo de pruebas y un referente. Además, el potencial económico de Hanói, sus capacidades científicas y tecnológicas, la calidad de sus recursos humanos y su posición como centro político y administrativo nacional constituyen ventajas que ninguna otra localidad posee.
En este contexto, el mayor obstáculo para la implementación reside en la mentalidad, la capacidad y el sentido de responsabilidad de los funcionarios y empleados públicos que implementan directamente las políticas y resoluciones. Si el sistema continúa operando según el pensamiento administrativo tradicional, los mecanismos específicos se debilitan fácilmente durante la implementación. En muchos casos, una política sólida se retrasa por la indecisión, el temor a la responsabilidad o un enfoque procedimental que prioriza los resultados sobre el fondo. En tales situaciones, las ventajas institucionales no solo no se aprovechan, sino que también corren el riesgo de convertirse en una oportunidad perdida para el desarrollo.
Por eso, Hanói necesita un cambio radical de una mentalidad gerencial a una constructiva, especialmente a nivel operativo, como en departamentos, agencias, comunas y distritos. Una mentalidad gerencial se centra principalmente en el control, el cumplimiento de los procedimientos y la mitigación de riesgos. En cambio, una mentalidad constructiva busca resolver problemas, facilitar las cosas a los ciudadanos y las empresas, y promover el desarrollo dentro del marco legal. Mientras que una mentalidad gerencial suele preguntarse "¿es permisible hacerlo?", una mentalidad constructiva busca respuestas a la pregunta "¿cómo hacerlo de la manera más eficaz?".
Estas diferencias, aparentemente insignificantes, pueden ser decisivas para el futuro de la capital. Cuando un proyecto de inversión se retrasa meses, incluso años, la causa no siempre se debe a obstáculos legales. A menudo, es el resultado de la falta de coordinación entre organismos, la tendencia a eludir responsabilidades o la costumbre de gestionar el trabajo de forma burocrática. En el contexto de la mayor autonomía otorgada a Hanói, estas limitaciones, de no superarse, se convertirán en un obstáculo para el desarrollo.
En particular, el papel de los departamentos y agencias ha cobrado mayor importancia que nunca. Si el Consejo Popular de la Ciudad es el órgano de formulación de políticas y el Comité Popular de la Ciudad es el órgano de gobierno, entonces las agencias especializadas son los vínculos directos que determinan la calidad de la implementación. Todas las políticas relativas a inversión, planificación, suelo, medio ambiente, transformación digital o ciencia y tecnología deben, en última instancia, materializarse a través de las actividades de asesoramiento e implementación de este equipo.
Por lo tanto, el éxito de la Ley de la Capital no se medirá por la cantidad de documentos emitidos, sino por los cambios concretos en la vida socioeconómica. Estos incluyen tiempos de tramitación administrativa más cortos, un entorno de inversión más abierto, una implementación más rápida de proyectos clave, una mejor calidad de los servicios públicos y, sobre todo, una mayor satisfacción entre los ciudadanos y las empresas.
En esta nueva fase de desarrollo, Hanoi necesita una administración que no solo haga las cosas correctamente, sino que también las haga con eficacia; que no solo gestione, sino que también sirva; y que no solo se adhiera a los procedimientos, sino que también cree valor.
La Ley de la Capital de 2026 ha abierto una importante puerta al desarrollo. Sin embargo, que esta puerta se convierta en un camino hacia nuevos avances depende en gran medida de la calidad del personal y del espíritu de acción de todo el sistema político. En última instancia, las instituciones son una condición necesaria, pero las personas son el factor decisivo. Y en el camino hacia la realización de la aspiración de construir una capital culta, civilizada y moderna, lo que Hanói necesita con mayor urgencia es un equipo de funcionarios con una mentalidad constructiva, que se atrevan a pensar, a actuar, a asumir responsabilidades y a crear nuevos valores para el bien común.
Fuente: https://hanoimoi.vn/can-nhat-la-tu-duy-kien-tao-thuc-thi-1159360.html








