
Según el diario francés La Tribune, los cambios geopolíticos en Oriente Medio —región que abastece la mayor parte del petróleo mundial— han provocado un fuerte aumento en los precios del combustible para aviones en los últimos tiempos. El incremento de los costes operativos obliga a las aerolíneas y a los fabricantes a acelerar la búsqueda de tecnologías alternativas que permitan reducir el consumo de combustible sin comprometer la eficiencia operativa.
En Toulouse, Francia, uno de los mayores centros industriales de aviación de Europa, Aura Aero está desarrollando el ERA, un avión regional de 19 plazas con un sistema de propulsión híbrido-eléctrico. Está previsto que el ERA entre en servicio comercial en 2028, cubriendo rutas de corto y medio recorrido. Este proyecto se considera un ejemplo clave de la creciente tendencia a la electrificación en la aviación regional.
A principios de 2025, esta transición marcó un hito importante cuando la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) certificó por primera vez el Engineus 100, un motor eléctrico para aeronaves desarrollado por la multinacional Safran. Este motor puede instalarse tanto en pequeñas aeronaves híbridas eléctricas como en aeronaves de despegue y aterrizaje vertical (VTOL) de última generación, allanando el camino para que la tecnología eléctrica se integre gradualmente en el sector de la aviación civil.
Sin embargo, en lugar de perseguir el objetivo de aeronaves totalmente eléctricas, los fabricantes ahora optan por modelos híbridos eléctricos como una solución más práctica. Según los expertos, la tecnología actual de baterías aún presenta limitaciones en cuanto a densidad energética, peso y tiempo de operación, lo que hace que las aeronaves puramente eléctricas no sean adecuadas para operaciones comerciales a gran escala. En modelos como el ERA, el motor eléctrico principalmente apoya ciertas fases del vuelo, mientras que la mayor parte del trayecto sigue utilizando el motor tradicional. Este modelo es particularmente adecuado para rutas regionales largas de 400 a 800 km o para el transporte de carga a corta distancia.
Airbus también está adoptando un enfoque similar, investigando la integración de sistemas de baterías y motores eléctricos en sus aviones de fuselaje estrecho de próxima generación, que se espera que reemplacen a la serie A320 entre 2035 y 2040. Según Airbus, la incorporación de sistemas eléctricos podría reducir el consumo de combustible en aproximadamente un 5 % al asistir al motor principal durante ciertas fases operativas, a la vez que proporciona energía a los sistemas de a bordo y reduce la necesidad de motores a reacción durante el rodaje en los aeropuertos.
Para la industria aeronáutica europea, la electrificación no solo se relaciona con objetivos medioambientales, sino también con la competitividad futura. Muchas empresas europeas temen que la industria aeronáutica siga el mismo camino que la automovilística, a medida que los fabricantes regionales pierden gradualmente su ventaja competitiva frente a la oleada de vehículos eléctricos chinos. Por lo tanto, la electrificación ya no es simplemente una solución para ahorrar combustible, sino que se ha convertido en un factor clave para que la aviación europea mantenga su competitividad en la nueva era energética.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/cuoc-dua-dien-khi-hoa-bau-troi-chau-au-post857188.html









