Esto crea una necesidad estratégica urgente para los estados del Golfo: diversificar las rutas marítimas a toda costa.

El bloqueo impuesto por Teherán al estrecho de Ormuz ha interrumpido el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). Este suceso ha provocado una interrupción sin precedentes en la industria energética de la región, obligando a los países a reducir la producción en aproximadamente 11 millones de barriles de petróleo diarios y a cerrar numerosas refinerías e instalaciones de GNL.
Si bien Estados Unidos e Irán han acordado negociar un acuerdo de paz a largo plazo, el riesgo de un futuro cierre del estrecho sigue representando una amenaza real para la economía regional y mundial. Por lo tanto, el desarrollo de rutas alternativas para la exportación de energía, productos químicos y fertilizantes se ha convertido en una prioridad para los estados del Golfo.
Arabia Saudita es un claro ejemplo de las ventajas de construir oleoductos que evitan el estrecho de Ormuz. Antes de los conflictos en Oriente Medio, el mayor exportador de petróleo del mundo transportaba aproximadamente el 60 % de sus exportaciones al puerto de Yanbu, en el mar Rojo, a través de un oleoducto transnacional desde la costa del Golfo. Saudi Aramco, la petrolera nacional, comenzó la construcción de este oleoducto de 1200 kilómetros en la década de 1980 para mitigar posibles interrupciones en el suministro.
Esta preparación estratégica ha dado resultados tangibles. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía de Arabia Saudita crecerá un 3,1% en 2026. En contraste, Qatar, un país sin rutas alternativas para la exportación de petróleo y GNL, podría experimentar una contracción económica del 8,6% este año.
Otros países de la región también están implementando soluciones similares. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han reducido parcialmente su dependencia del estrecho de Ormuz gracias al oleoducto que conecta con el puerto de Fujairah. Los EAU también impulsan la construcción de un segundo oleoducto para duplicar la capacidad de exportación a través de este puerto para 2027.
Mientras tanto, Irak se encuentra en una situación difícil debido a que gran parte de su producción se concentra en el sur y a su fuerte dependencia del estrecho de Ormuz. Las autoridades están considerando mejorar y ampliar las rutas de exportación del norte a través de Turquía y Siria, pero los factores de seguridad y políticos siguen siendo obstáculos importantes.
Mientras tanto, Qatar y Kuwait se enfrentan a un desafío más complejo debido a la falta de rutas de exportación alternativas dentro de sus propios territorios, lo que les obliga a depender de la infraestructura de tránsito a través de los países vecinos.
Para Qatar, el principal exportador mundial de GNL, el acceso a las zonas más allá del estrecho de Ormuz requiere la construcción de gasoductos a través de los Emiratos Árabes Unidos hasta Fujairah u Omán, o a través de Arabia Saudita hasta el mar Rojo. Todas estas opciones conllevan importantes variables geopolíticas y comerciales.
El desarrollo de estas rutas también deja a Qatar muy dependiente de Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos, países con relaciones a veces tensas con Doha. Kuwait se enfrenta a una situación similar, ya que el desarrollo de rutas de exportación alternativas requeriría sin duda una mayor integración energética con Arabia Saudita.
Otra respuesta que está ganando relevancia es la diversificación geográfica más allá de Oriente Medio. Las compañías petroleras y gasísticas nacionales del Golfo Pérsico están expandiendo cada vez más sus operaciones en el extranjero para protegerse de las perturbaciones regionales. Qatar Energy y Abu Dhabi National Oil Corporation (ADNOC) lideran esta tendencia mediante la creación de carteras internacionales que abarcan petróleo, gas y energías renovables.
Según las empresas, adquirir participaciones en activos de exploración y producción, refinerías, plantas de GNL e instalaciones de almacenamiento en el extranjero proporcionará un flujo de ingresos estable y reducirá el riesgo derivado de las fluctuaciones en la región del Golfo. Se prevé que esta carrera por la diversificación reestructure las alianzas internacionales, modifique las estrategias gubernamentales y redirija los flujos de inversión durante las próximas décadas.
Fuente: https://znews.vn/cuoc-dua-ne-eo-bien-hormuz-post1662901.html









