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Situar "la voluntad del pueblo" en el centro de la nueva era del desarrollo.

El discurso del Secretario General y Presidente To Lam en el XI Congreso Nacional del Frente de la Patria de Vietnam, período 2026-2031, transmitió un profundo mensaje sobre el método de desarrollo nacional en la nueva era: para llegar lejos, debemos confiar en el pueblo; para lograr un desarrollo sostenible, debemos mantener la confianza del pueblo; y para entrar en una era de prosperidad y fortaleza, debemos colocar al pueblo en el centro de todas las decisiones, movimientos y acciones.

Báo Đại biểu Nhân dânBáo Đại biểu Nhân dân12/05/2026

Basándose en el espíritu de "El pueblo es el fundamento", el discurso plantea un nuevo requisito para el Frente de la Patria de Vietnam: desde unir al pueblo hasta construir un consenso social, desde movilizar movimientos hasta proteger los intereses legítimos del pueblo, desde hablarle al pueblo hasta escucharlo verdaderamente, comprenderlo profundamente y ganarse su confianza.

La voluntad del pueblo: la fuente de la fuerza de Vietnam.

A lo largo de la historia de la nación, ha existido una fuente inagotable de fortaleza: la voluntad del pueblo. Se puede afirmar que la historia de Vietnam es la historia de una nación que sabe cómo unir la voluntad popular para convertirla en fuerza, cómo transformar el patriotismo en acción y cómo convertir las aspiraciones de independencia, libertad y felicidad en hazañas extraordinarias.

El secretario general y presidente To Lam y los delegados que asistieron al Congreso. Foto: Lam Hien

Por lo tanto, cuando el Secretario General y Presidente To Lam enfatizó que "cuando nuestra nación está unida, los corazones del pueblo están unidos y la voluntad de toda la nación está unificada, el país superará todas las dificultades, derrotará a todos los enemigos y creará milagros de significado duradero", no se trata solo de un resumen histórico, sino también de una verdad sobre el desarrollo.

Un aspecto novedoso y particularmente destacable del discurso es que la unidad nacional no solo se reconoce como una valiosa tradición y patrimonio espiritual, sino que también se eleva a la categoría de motor de desarrollo nacional . Este es un enfoque muy moderno. La voluntad del pueblo no solo constituye el fundamento político, sino también una forma de capital social, un recurso intangible y una fuerza impulsora endógena crucial para el desarrollo sostenible.

Para que una nación logre un desarrollo sostenible, afronte los cambios impredecibles de la época y permanezca inmune a las crisis externas, necesita confianza social. Esta confianza comienza con el pueblo. Cuando el pueblo confía, coopera. Cuando el pueblo coopera, se liberan todos los recursos. Cuando el pueblo es respetado, escuchado, involucrado y se beneficia, se desata el poder creativo de la sociedad. Por eso, situar al pueblo en el centro no es solo una exigencia moral, sino también un requisito para el desarrollo.

Poner a la gente en el centro: una medida de gobernanza nacional.

Uno de los puntos más profundos del discurso fue la exigencia de defender el principio de que "el pueblo es el fundamento" como principio rector en todas las actividades del Frente de la Patria. En este sentido, el espíritu de "el pueblo es el fundamento" se concreta en criterios muy claros: todas las directrices del Partido, las políticas y leyes del Estado, y todos los programas, movimientos y campañas del Frente de la Patria deben partir de las necesidades, aspiraciones, derechos e intereses legítimos del pueblo, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y su bienestar material y espiritual.

El secretario general y presidente To Lam pronuncia un discurso en el Congreso. Foto: Lam Hien

Este es el punto crucial. La centralidad en las personas debe reflejarse en el proceso de formulación de políticas, en la forma en que se implementan, en la actitud de los funcionarios, en la eficacia para resolver problemas concretos de la vida cotidiana y en la capacidad de proteger los derechos e intereses legítimos de la población.

El Secretario General y Presidente hizo hincapié en que «la eficacia del trabajo del Frente de la Patria no debe medirse únicamente por el número de reuniones, documentos, movimientos y actos de lanzamiento, sino también por la confianza, la satisfacción y el nivel de participación del pueblo, su capacidad para proteger sus derechos e intereses legítimos, y los resultados concretos que contribuyen a mejorar su calidad de vida». Esto representa un cambio fundamental en la concepción de la evaluación. Debemos pasar de priorizar los insumos y las formas organizativas a evaluar los resultados, los impactos y los sentimientos genuinos del pueblo.

Poner a la gente en el centro también significa hacer de la democracia una práctica cotidiana. El lema «la gente sabe, la gente debate, la gente actúa, la gente inspecciona, la gente supervisa y la gente se beneficia» debe implementarse de forma más sustantiva, concreta y medible. Que la gente sepa no significa estar informada solo después de que se hayan tomado las decisiones. Que la gente debata no significa simplemente ofrecer sugerencias. Que la gente actúe no significa simplemente implementar planes predeterminados. Que la gente inspeccione y supervise no debería ser solo un derecho sobre el papel. Y que la gente se beneficie no puede ser una promesa lejana, sino que debe traducirse en mejoras concretas en la vida diaria: desde el empleo, los ingresos, la vivienda, la atención médica, la educación y el entorno vital hasta la vida cultural y espiritual, y la sensación de ser respetado.

En esta nueva era de desarrollo, la gobernanza nacional no puede basarse únicamente en órdenes administrativas, sino que debe fundamentarse en el consenso social. Este consenso no es un mero silencio formal, sino que se construye sobre el diálogo, la escucha activa, la resolución armoniosa de conflictos de intereses, la protección de los derechos legítimos y la creación de oportunidades para que la ciudadanía participe en el proceso de desarrollo. Cuando las personas se sienten protagonistas, no ajenas a la sociedad, cuando sienten que sus voces son valoradas y que sus legítimas quejas son escuchadas y atendidas, la confianza social se fortalece. Este es el fundamento más profundo de la estabilidad política y el desarrollo sostenible.

Desde unir al pueblo hasta construir un consenso social.

El discurso del Secretario General y Presidente To Lam estableció un requisito nuevo y muy importante para el Frente de la Patria de Vietnam: no solo reunir y movilizar al pueblo, sino también construir un consenso social; no solo lanzar movimientos, sino también organizar una implementación concreta; no solo transmitir políticas y directrices al pueblo, sino también llevar las voces, aspiraciones, iniciativas y preocupaciones legítimas del pueblo al Partido y al Estado.

El discurso hizo hincapié en que la unidad en la nueva era significa respetar las diferencias legítimas; resolver armoniosamente los conflictos de intereses; tomar los objetivos comunes de la nación y del pueblo como punto de encuentro; y utilizar la aspiración de construir un Vietnam pacífico, independiente, democrático, próspero, civilizado y feliz como estandarte para unir a todos los vietnamitas patriotas.

El secretario general y presidente To Lam pronuncia un discurso en el Congreso. Foto: Lam Hien

Esta forma de pensar es muy moderna y reconoce con precisión la naturaleza de una sociedad desarrollada. Cuanto más desarrollada es una sociedad, más diversos son sus intereses, más variadas sus necesidades y más diversas sus voces. Por lo tanto, el papel del Frente en la nueva era no se limita a «llamar a la unidad», sino que consiste en organizar, fomentar y proteger las condiciones para que la unidad se convierta en una verdadera fortaleza.

Para lograrlo, el Frente de la Patria debe innovar radicalmente su labor de supervisión y crítica social. La supervisión debe centrarse en cuestiones de interés público, problemas sociales urgentes y políticas que impacten significativamente la vida de las personas. La crítica social debe llevarse a cabo de forma temprana y proactiva, desde el proceso de formulación de políticas. En particular, la crítica no debe limitarse a la redacción, sino que también debe abarcar los objetivos de la política, su impacto social, su viabilidad, los recursos necesarios para su implementación y los intereses de la población. Este es un requisito muy exigente, pero también muy válido. Una buena política no solo es correcta en su intención, sino que debe ser viable en la práctica; no solo razonable en teoría, sino también humana en su impacto; no solo cumple con los objetivos de gestión, sino que también protege mejor los derechos legítimos de la población.

En este contexto, el Frente de la Patria puede convertirse en un "sensor social" de gran importancia. El Frente está cerca de la gente, la comprende, cuenta con una amplia red y es capaz de conectar diversos estratos, sectores y comunidades. Si desempeña bien este papel, el Frente puede ayudar al sistema político a identificar precozmente los problemas que surgen desde la base, escuchar voces que aún no han llegado a los canales oficiales, detectar obstáculos en las políticas, quejas sociales y vulnerabilidades de los grupos desfavorecidos. Pero para ello, el Frente debe tener el valor, los datos, los expertos, los métodos y los mecanismos necesarios para dar seguimiento a las recomendaciones tras el monitoreo y la crítica. Si las recomendaciones se quedan solo en la fase de informe y las opiniones legítimas de la gente son silenciadas, la confianza se verá erosionada.

El secretario general y presidente To Lam con los delegados. Foto: Lam Hien

Otro punto novedoso del discurso fue la necesidad de construir un Frente de la Patria moderno , en el que la transformación digital debe ser sustancial. La transformación digital en el trabajo del Frente de la Patria debe crear nuevos métodos para que el Frente esté más cerca del pueblo, escuche al pueblo de manera más amplia, responda con mayor rapidez y supervise la resolución de las peticiones populares con mayor transparencia. El Secretario General y Presidente ofreció sugerencias muy valiosas, tales como: un portal del Frente de la Patria disponible las 24 horas, el "Mes de la Escucha al Pueblo" y un conjunto de indicadores de confianza social a nivel provincial. Si se implementara seriamente, esto podría representar un cambio importante de la gestión del movimiento a la gestión basada en datos, de la escucha periódica a la interacción regular, de la reflexión individual a la medición sistemática de los pensamientos, aspiraciones y confianza sociales.

Sin embargo, modernizar el Frente de la Patria no se trata solo de tecnología. Su esencia sigue siendo el pueblo. Un Frente de la Patria moderno no puede ser construido por funcionarios burocráticos alejados del pueblo, temerosos de la confrontación, carentes de habilidades para el diálogo y que no se atreven a decir la verdad desde la base.

Por lo tanto, situar la voluntad del pueblo en el centro de la nueva era de desarrollo no es solo tarea del Frente de la Patria, sino responsabilidad de todo el sistema político. Los comités del partido y los gobiernos en todos los niveles deben respetar, escuchar, coordinarse y crear las condiciones necesarias para que el Frente de la Patria cumpla eficazmente sus funciones y tareas. La supervisión, las críticas y las recomendaciones del Frente de la Patria deben considerarse un canal importante para mejorar el liderazgo, la gestión y la administración. Los comités del partido y los gobiernos deben ser responsables de recibir, explicar y responder con claridad. Cuando el Frente de la Patria habla con veracidad, precisión y fundamento, abogando por el bien común y dando seguimiento al proceso de resolución, entonces su voz es la voz del pueblo, organizada, refinada y transformada en una fuerza impulsora para la mejora de las políticas.

En una perspectiva más amplia, el discurso del Secretario General y Presidente To Lam en el Congreso transmitió un mensaje trascendental que va más allá de un solo mandato: en la nueva era del desarrollo, la voluntad del pueblo debe ser el eje central de todas las estrategias de desarrollo. Cuando el pueblo está en paz, el país es estable. Cuando el pueblo está de acuerdo, las reformas cobran impulso. Cuando el pueblo tiene confianza, la aspiración al desarrollo se fundamenta. Cuando el pueblo despierta, cada ciudadano no solo se beneficia de los frutos del desarrollo, sino que también contribuye a ellos. Ese es el profundo significado de situar la voluntad del pueblo en el centro de la nueva era del desarrollo.

Para concluir su discurso, el Secretario General y Presidente To Lam reiteró la advertencia del Presidente Ho Chi Minh: «En el cielo, nada es más valioso que el pueblo. En el mundo, nada es más fuerte que la fuerza unida del pueblo». En el contexto actual, esta enseñanza resuena con aún más fuerza como un imperativo histórico y una guía para el futuro. Que la unidad se convierta en fuerza. Que la democracia sea la fuerza motriz. Que la confianza del pueblo sea el fundamento sólido de la nación. Y, sobre todo, que la voluntad del pueblo no solo se mencione en momentos solemnes, sino que esté presente en cada política, cada decisión, cada acción concreta y cada cambio positivo en la vida de cada ciudadano vietnamita.

Fuente: https://daibieunhandan.vn/dat-long-dan-vao-trung-tam-cua-ky-nguyen-phat-trien-moi-10416696.html


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