Para que las escuelas secundarias vocacionales sean realmente relevantes, no pueden simplemente basarse en "reglas" o "modelos", sino que deben responder a una pregunta práctica: ¿Podrán los estudiantes encontrar empleo después de graduarse? Si la respuesta sigue siendo ambigua, las escuelas secundarias vocacionales caen fácilmente en la trampa habitual: programas atractivos con poca formación práctica y un fuerte énfasis en la teoría, lo que resulta en graduados que aún no están familiarizados con sus trabajos y, a menudo, las empresas tienen que volver a capacitarlos.
Por lo tanto, el aprendizaje basado en el trabajo (WBL, por sus siglas en inglés) se convierte en un puente indispensable: no solo para cumplir con el trámite de las prácticas, sino para desarrollar habilidades profesionales en un entorno real, uno con disciplina, estándares, clientes, compañeros y responsabilidad.

El aprendizaje en el puesto de trabajo es uno de los elementos obligatorios en los programas de formación profesional de secundaria.
FOTO: YEN THI
La clave del aprendizaje basado en el trabajo (WBL, por sus siglas en inglés) reside en su enfoque "obligatorio", pero sin coerción rígida. Es obligatorio que una parte del aprendizaje se desarrolle en un entorno laboral real, suficiente para desarrollar habilidades profesionales, disciplina y competencia; si bien la organización puede ser flexible en función del sector, la ubicación y la capacidad de la empresa.
Para las pequeñas y medianas empresas (PYME), la flexibilidad es fundamental para su participación sin sentirse abrumadas. El aprendizaje basado en el trabajo (ABT) puede organizarse en sesiones cortas, durante las temporadas altas, por turnos o de forma rotativa en diferentes ubicaciones; siempre que a los participantes se les asignen tareas adecuadas, reciban orientación y sus resultados se registren correctamente.
Sin embargo, si las empresas tienen que negociar directamente con cada escuela y programa de capacitación, los costos de transacción aumentarán. Por lo tanto, se necesita un punto de coordinación local: una escuela secundaria vocacional, una junta de administración de parques industriales, una asociación industrial o un centro de coordinación designado. Este punto conecta las necesidades, programa citas, brinda asistencia con los procedimientos mínimos, garantiza la seguridad, gestiona incidentes y, lo más importante, mantiene la calidad para que el desarrollo de la fuerza laboral y la gestión empresarial no se conviertan en mano de obra meramente temporal o superficial.
El principio de Aprendizaje-Trabajo (ATL) debe seguir siendo un componente obligatorio para que los egresados de bachillerato vocacional accedan a un empleo real, pero su implementación debe ser flexible y basarse en redes de colaboración. El ATL no debe medirse por el número de días de prácticas, sino por la experiencia profesional adquirida y las competencias desarrolladas en un entorno real.
Esto sugiere que los programas piloto deberían implementarse en sectores y ubicaciones favorables para adquirir experiencia, y luego expandirse gradualmente a clústeres industriales con un organismo coordinador suficientemente sólido. De esta manera, las pequeñas y medianas empresas (PYME) dejarán de ser un obstáculo para convertirse en una ventaja: muchas pequeñas empresas crearán diversas «oportunidades de aprendizaje», lo que ayudará a las escuelas de formación profesional a consolidarse en el mercado laboral con valor real, no con eslóganes vacíos.
Fuente: https://thanhnien.vn/de-trung-hoc-nghe-that-su-co-gia-18526011817420728.htm






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