Los pacientes con insuficiencia renal requieren un tratamiento individualizado.
Según el Dr. Nghiem Trung Dung, director del Centro de Urología y Diálisis del Hospital Bach Mai, el patrón de la enfermedad renal crónica en Vietnam difiere significativamente del del resto del mundo . Actualmente, las enfermedades glomerulares primarias siguen representando la mayor proporción en la etapa terminal. Sin embargo, datos clínicos recientes muestran que el daño renal secundario está aumentando de forma alarmante. Enfermedades metabólicas como la diabetes, la hipertensión y los eventos cardiovasculares concomitantes dañan silenciosamente el sistema vascular renal desde una etapa temprana.
Resulta alarmante que, entre los casi 50.000 pacientes sometidos a hemodiálisis en nuestro país, una proporción significativa sean jóvenes. Las principales razones se derivan de los estilos de vida y la alimentación modernos: consumo excesivo de comida rápida con alto contenido de sal, trasnochar prolongadamente y falta de ejercicio. Este estilo de vida conlleva obesidad, trastornos del metabolismo lipídico, aumento de los niveles de ácido úrico e hipertensión secundaria en los jóvenes. Debido a la complacencia y a la falta de revisiones médicas periódicas, cuando aparecen síntomas graves y son hospitalizados, su daño renal suele estar en una fase avanzada.
El "dúo de oro" en el diagnóstico.
El Dr. Nghiem Trung Dung enfatizó que, si se diagnostica precozmente, las posibilidades de un tratamiento conservador con manejo médico y control nutricional son sumamente amplias. La medicina moderna cuenta con numerosos grupos de fármacos de nueva generación que brindan una excelente protección para los riñones y el sistema cardiovascular, y que se combinan fácilmente con medicamentos antihipertensivos para controlar la presión arterial, reducir la presión intraglomerular y disminuir significativamente la tasa de fibrosis parenquimatosa. Gracias a esto, los médicos pueden ayudar a los pacientes a mantener una función renal estable durante 20 a 30 años sin necesidad de diálisis. Por el contrario, la detección tardía acorta la duración del tratamiento conservador. Muchos pacientes son examinados por primera vez en la etapa terminal, con signos de uremia grave, como vómitos, edema y agotamiento, lo que requiere cateterismo de diálisis de emergencia inmediato.
Para implementar la estrategia de diagnóstico precoz, el sector sanitario requiere coordinación interdisciplinaria y cribado proactivo de grupos de alto riesgo (diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, antecedentes familiares). En cuanto a los hallazgos paraclínicos, los centros sanitarios deben estandarizar dos indicadores clave: la tasa de filtración glomerular (de bajo coste y amplia implementación) y la relación albúmina/creatinina en orina. Este es el par fundamental para detectar el daño de la membrana de filtración glomerular a nivel microscópico y debe tenerse en cuenta en la práctica clínica habitual de endocrinólogos, cardiólogos y nefrólogos para evitar pasar por alto la enfermedad en sus etapas iniciales.
Optimización de la eficacia del tratamiento
Cuando la enfermedad renal crónica ha progresado hasta la etapa terminal, la elección del tratamiento alternativo debe basarse en el principio de "atención centrada en el paciente". Los médicos deben realizar una evaluación integral basada en las indicaciones profesionales, las circunstancias del paciente, su ocupación y su lugar de residencia, en lugar de imponer los métodos de tratamiento disponibles en el centro médico.
Actualmente, existen tres soluciones principales, siendo el trasplante renal el tratamiento de reemplazo fisiológico más idóneo, que ayuda a restaurar una calidad de vida casi normal. Vietnam ha realizado con éxito cerca de 10 000 casos. Sin embargo, la principal limitación es la escasez de órganos donados por donantes con muerte cerebral. El segundo método es la diálisis peritoneal, que utiliza el peritoneo como filtro biológico, tiene una alta biocompatibilidad y preserva bien la función renal residual. Este método incluye la diálisis peritoneal ambulatoria continua en el hogar o la diálisis automatizada nocturna. Actualmente, solo unos 2000 pacientes en todo el país eligen esta solución (lo que representa el 4%). El tercer método es la hemodiálisis, el método más común con importantes avances tecnológicos. La principal limitación es que los pacientes deben acudir a centros médicos tres veces por semana, lo que supone una presión significativa sobre su tiempo y los gastos de transporte, especialmente para los pacientes de zonas remotas.
Las terapias de reemplazo renal no son mutuamente excluyentes, sino que se complementan y se refuerzan entre sí en cada individuo. Para optimizar su eficacia, el Dr. Nghiem Trung Dung recomienda que el sector sanitario implemente un conjunto integral de soluciones: fortalecer la detección precoz a nivel comunitario; establecer un programa sistemático de educación prediálisis cuando los pacientes entran en la etapa 4; y diversificar e individualizar los métodos de tratamiento para acercar las técnicas de diálisis al público en general.
Texto y fotos: THU SUONG
Fuente: https://baocantho.com.vn/dieu-tri-ca-the-hoa-cho-benh-nhan-suy-than-a207864.html








