Los exámenes de graduación de bachillerato y de ingreso a la universidad siempre despiertan gran interés en la sociedad, ya que afectan directamente el futuro de millones de estudiantes y padres. En los últimos 10 años, el Ministerio de Educación y Formación ha realizado numerosos esfuerzos para innovar en la organización de los exámenes y las admisiones, generando cambios positivos. Sin embargo, objetivamente hablando, muchos aspectos aún no cumplen con las expectativas sociales.
Durante el periodo 2015-2016, el Ministerio de Educación y Formación fusionó el examen de graduación de bachillerato y el examen de ingreso a la universidad/instituto en un único examen nacional de graduación de bachillerato, encomendando a las universidades e institutos su organización y el uso de los resultados para la admisión. De 2017 a 2019, el formato del examen se mantuvo sin cambios, pero el Ministerio de Educación y Formación delegó su organización a los Departamentos de Educación y Formación locales.
Desde 2020, el examen nacional de graduación de bachillerato pasó a llamarse examen de bachillerato, con el objetivo de certificar la graduación, evaluar la calidad de la educación general y seleccionar a los estudiantes para el ingreso a la universidad. Tras estos ajustes y cambios en los aspectos técnicos del proceso de admisión universitaria, se han producido algunos incidentes lamentables, como: candidatos que obtienen 30 puntos en 3 asignaturas y aun así no logran ingresar a la universidad; regulaciones que exigen la publicación de los datos de las solicitudes de admisión universitaria, lo que provoca que las solicitudes se presenten por la mañana y se retiren por la tarde, haciendo que los candidatos y sus padres consulten frenéticamente los datos de inscripción como si fuera una lotería; fraude en la calificación que ha resultado en la descalificación de cientos de estudiantes admitidos a la universidad; y programas de formación docente que enfrentan escasez de profesores mientras que las cuotas de matrícula anuales continúan disminuyendo drásticamente.
El año 2025 marca la graduación de la primera promoción de estudiantes del nuevo programa de educación general. Según información publicada por el Ministerio de Educación y Formación, el examen de graduación de bachillerato del próximo año incluirá dos asignaturas obligatorias: Matemáticas y Literatura. Además, los candidatos podrán elegir dos asignaturas del currículo de educación general, entre las que se incluyen: Química, Física, Biología, Geografía, Historia, Economía y Derecho, Informática, Tecnología e Idiomas Extranjeros (inglés, alemán, ruso, japonés, francés, chino y coreano). Respecto al método de reconocimiento de la graduación de bachillerato, el Ministerio indicó que combinará los resultados de las evaluaciones continuas con los del examen de graduación en proporciones adecuadas. Asimismo, el examen seguirá siendo en papel hasta 2030, tras lo cual se implementará un programa piloto de exámenes informatizados para las asignaturas de opción múltiple.
Cuando cambia el formato del examen de graduación de bachillerato, también cambia el proceso de admisión universitaria. Sin embargo, el Ministerio de Educación y Formación aún no se ha pronunciado sobre la autonomía en la admisión (selección basada en los resultados de los exámenes, exámenes de ingreso o una combinación de ambos), tal como estipula la Ley de Educación Superior de 2018. En los últimos años, muchas universidades han adoptado métodos de admisión basados en los resultados de exámenes separados (pruebas de aptitud, evaluaciones de habilidades de pensamiento) y admisiones combinadas basadas en múltiples criterios; pero muchas universidades aún dudan en anunciar o desarrollar sus planes de admisión para 2025 por temor a precipitarse si el Ministerio de Educación y Formación emite directrices diferentes. Esta situación no es nueva, ya que en 2013, el Ministerio de Educación y Formación instó a las universidades a desarrollar planes de admisión para reemplazar el sistema de "tres criterios comunes" (periodo de examen común, preguntas de examen comunes, resultados comunes), pero todos los planes fueron posteriormente archivados y, a partir de 2015, las admisiones se basaron en el examen nacional de graduación de bachillerato.
En la reforma de los exámenes de graduación de bachillerato y de ingreso a la universidad, parece existir una discrepancia entre los objetivos establecidos y su implementación, lo que ha dado lugar a incidentes lamentables en cada reforma. Por lo tanto, muchas opiniones sugieren que el Ministerio de Educación y Formación debería delegar la admisión universitaria a las propias instituciones de formación; el Ministerio debería limitarse a gestionar y controlar la calidad de la formación, realizar auditorías posteriores a la apertura de nuevas carreras y desarrollar y proponer políticas para áreas de estudio especializadas y prioritarias a nivel nacional. Esto no carece de fundamento. Todos depositan sus esperanzas en los esfuerzos de reforma integral del Ministerio de Educación y Formación.
THANH HUNG
Fuente: https://www.sggp.org.vn/doi-moi-triet-de-cong-tac-tuyen-sinh-dai-hoc-post751812.html







