El mercado de Vé se ubica en un enclave comercial estratégico, descrito antiguamente como un lugar donde "el canto del gallo se oía en tres provincias", conectando en el pasado Hai Duong, Thai Binh y Hai Phong . Siguiendo el ritmo de un mercado de distrito con seis sesiones al mes, el mercado de Vé se celebra los días 3, 8, 13, 18, 23 y 28 de cada mes lunar. Este ritmo se ha mantenido durante generaciones, como la respiración constante y vital del campo.

Al entrar en el mercado, se despliega todo un universo de recuerdos. Los puestos tienen tejados de tejas cubiertos de musgo, antiguas puertas arqueadas y paredes de ladrillo rojo manchadas por el paso del tiempo. En los días previos al Tet (Año Nuevo Lunar), el ambiente se vuelve aún más vibrante y próspero.
El mercado de Vé vende productos estrechamente ligados a la vida rural. Las mujeres traen cestas de verduras frescas, manojos de espinacas tiernas o ramos de hierbas aromáticas recién cosechadas de sus huertos, que aún conservan el aroma de la tierra. El mercado también ofrece artículos difíciles de encontrar en los mercados urbanos, como cestas de pesca, trampas, redes, artesanías de ratán y bambú, plantones, ganado y tabaco… Cada artículo evoca sutilmente la imagen del huerto, los arrozales, los estanques, el sudor y el arduo trabajo de los agricultores.




El mercado de Vé también evoca gratos recuerdos con sus sencillos y rústicos dulces: pequeños pasteles de arroz glutinoso fritos en grasa de cerdo, suaves y esponjosos como nubes de algodón de azúcar. Destaca especialmente el puesto de té en el centro del mercado, con sus mesas y sillas de madera desgastadas por el tiempo y sus antiguos cuencos de porcelana.
En un día de primavera, con el clima fresco, en medio del bullicioso mercado, sosteniendo un tazón de té caliente con ambas manos e inhalando su refrescante aroma, la vida parece ralentizarse y las presiones de la vida cotidiana se desvanecen repentinamente.



Cada día de mercado no solo es una oportunidad para que la gente venda lo que tiene y compre lo que necesita, sino también un pretexto para que los aldeanos y los vecinos se reúnan, charlen sobre la cosecha, sus hijos, sus hogares, etc. De esta manera, se fortalecen los lazos comunitarios y el afecto entre vecinos.
El mercado de Vé es mucho más que un lugar para comprar y vender. Para quienes crecieron en la ciudad, ir a un mercado rural es una experiencia extraña pero fascinante. Y para quienes crecieron en el campo, regresar al mercado es como tener un billete de vuelta a la infancia. Aquellos eran los días de ir al mercado con la abuela y la madre, esperando con ilusión las golosinas y los bocadillos. Ir al mercado es redescubrir recuerdos de la infancia, dejar que el alma se nutra de cosas sencillas y apacibles…

En medio del ajetreo de la vida moderna, el mercado de Vé conserva con serenidad el alma y el espíritu del campo. Visitar este mercado centenario en primavera no es solo una experiencia, sino también un viaje al pasado, a los recuerdos y a los valores tradicionales.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/du-xuan-kham-pha-cho-phien-tram-nam-tuoi-post839141.html






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