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Ferrocarril de alta velocidad Norte-Sur: debe construirse para garantizar el éxito.

Cuando la Asamblea Nacional aprobó el plan de inversiones para el ferrocarril de alta velocidad Norte-Sur a fines de noviembre de 2024, marcó un cambio en el pensamiento sobre el desarrollo.

VietNamNetVietNamNet30/11/2025

La idea es que una economía que aspira a un crecimiento de dos dígitos entre 2026 y 2030 no puede seguir dependiendo de sistemas de transporte obsoletos, de elevados costos logísticos y de la dependencia del transporte terrestre y aéreo.

Un proyecto de 1.541 kilómetros de longitud, que abarca 20 provincias y ciudades, con una inversión total de 1,7 billones de dongs, no puede considerarse un proyecto de transporte independiente; es una condición para construir una nueva competitividad nacional.

Además, la Asamblea Nacional aprobó la reforma de la Ley de Ferrocarriles en 2025, sentando las bases legales para todo el proceso de implementación. Esta ley no solo redefine el alcance de la gestión, la seguridad técnica, la planificación, la operación y el mantenimiento; además, abre la puerta a la participación del sector privado y del capital extrapresupuestario en la infraestructura ferroviaria.

De este modo, el pensamiento político pasa de la orientación a la legislación y de las ideas a los mecanismos de implementación.

Pero la política es una condición necesaria, no suficiente. La historia de este proyecto no se trata de "hacerlo o no", sino de cómo hacerlo y quién tendrá la capacidad de implementarlo.

En la mañana del 27 de noviembre de 2025, durante una reunión en la sede del Gobierno, el viceprimer ministro Nguyen Hoa Binh declaró: «La revisión debe ser justa, objetiva, transparente y abierta; no debe haber encubrimientos». La frase «sin encubrimientos» se repitió varias veces como principio rector de este proyecto tan importante.

Esa reunión aclaró un punto crucial: la elección del modelo de inversión debe preceder a la elección del inversor. La inversión pública, ya sea pública o privada, es un asunto de interés nacional. Y solo después de determinar el método óptimo cobra sentido la evaluación del perfil del inversor.

Seis empresas presentaron su solicitud y cinco participaron. Sin embargo, sus capacidades eran desiguales. Algunas contaban con un capital de tan solo 2.000 a 3.000 billones de VND, equivalente a menos del 0,2 % del capital total del proyecto. Otras presentaron solicitudes sin pruebas financieras, contaban con domicilios operativos sin verificar y no pudieron responder a la pregunta más básica sobre su propio capital. Una empresa había afirmado previamente haber recaudado hasta 100.000 millones de dólares, pero no pudo proporcionar ni siquiera la base legal más básica.

Por otro lado, los inversores competentes acudieron a la reunión con planes concretos. Truong Hai propuso un modelo con un 20% de capital social, el 80% obtenido mediante préstamos. Vinspeed – Vingroup presentó un plan de inversión de más de 61 000 millones de dólares (sin incluir los costes de adquisición de terrenos), con una construcción que se completará en un plazo de 5 años a partir de la finalización del terreno, un plazo de amortización de 30 años y el objetivo de establecer una industria ferroviaria de alta velocidad en Vietnam.

El punto clave es éste: por primera vez, la selección de inversores se basa en competencias demostradas, no en promesas.

Si no se evalúa rigurosamente la capacidad de ejecución, un proyecto a nivel nacional puede caer en la trampa habitual: sobrecostos, demoras, construcción inconclusa y enormes costos socioeconómicos.

Por el contrario, si se toman las decisiones correctas, el ferrocarril de alta velocidad puede convertirse en un catalizador del desarrollo: reduciendo costos, acortando los tiempos de viaje, ampliando la capacidad de la economía, facilitando la conectividad regional y mejorando la competitividad.

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Los delegados de la Asamblea Nacional votaron para aprobar la Resolución sobre la política de inversión para el proyecto ferroviario de alta velocidad en el eje Norte-Sur el 30 de noviembre de 2024. Foto: Duy Linh

Tan solo en el último año, de finales de 2024 a finales de 2025, se ha ido configurando una lógica: el Partido ha marcado el rumbo; la Asamblea Nacional ha sentado las bases legales; y el Gobierno ha iniciado la evaluación de competencias. Y este proyecto ha entrado en su fase más difícil: seleccionar a las personas idóneas para el cargo.

El cambio de mentalidad también es evidente: el Estado ya no dialoga con las empresas a través de promesas, sino a través de demandas específicas: capital, plazos, tecnología, gestión de riesgos y rendición de cuentas.

La primera condición es elegir el modelo de inversión óptimo. En el dilema entre inversión pública, APP o inversión privada, el criterio debe ser el interés nacional. Posteriormente, los inversores deben ser evaluados con criterios claros: capacidad financiera real, plan de recaudación de fondos, organización de la construcción, tecnología, cronograma y mecanismo de gestión de riesgos.

La segunda condición es la transparencia de principio a fin. Divulgación pública de registros, métodos, riesgos y responsabilidades. Sin transparencia, cualquier proyecto puede caer fácilmente en la trampa de los intereses creados.

La tercera condición es la disciplina de ejecución. Un proyecto de 1541 km no puede implementarse con un enfoque de "ejecución sobre la marcha". Requiere una capacidad organizativa y de supervisión independiente, capaz de controlar todo, desde la adquisición de terrenos hasta la operación y el retorno de la inversión.

El ferrocarril de alta velocidad Norte-Sur no es una prueba ni un experimento. Es un componente estratégico de infraestructura, directamente vinculado al objetivo de un crecimiento de dos dígitos y la competitividad nacional. Este es un proyecto que no puede permitirse el fracaso. Requiere un mecanismo de selección de inversores basado en criterios, no en la buena voluntad; en capacidades demostradas, no en promesas; y nos obliga a priorizar los intereses nacionales por encima de cualquier propuesta atractiva en teoría.

La era de los pronunciamientos millonarios ha terminado. Esta es la era de la verdadera competencia y la verdadera responsabilidad. Este proyecto solo tendrá éxito si la persona elegida no es alguien que se dedique a la oratoria, sino alguien capaz de construir una infraestructura nacional funcional y sostenible que impulse un crecimiento real.

Vietnamnet.vn

Fuente: https://vietnamnet.vn/duong-sat-cao-toc-bac-nam-phai-lam-chac-thang-2468065.html


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