Hanói en marzo parece poco apropiada para quienes tienen prisa. La ciudad se ralentiza bajo una fina capa de niebla y llovizna. El cielo no es de un azul claro, sino que está cubierto por una bruma plateada y húmeda, lo que le da a las calles un aspecto extrañamente sombrío.
Calles conocidas como Bot Hang Dau, Ton Dan... o los caminos que rodean el lago Hoan Kiem se tiñeron repentinamente de un manto de hojas amarillas y rojas de mirto crespón y otros árboles en flor. Las hojas caían suavemente sobre las aceras, mezclándose con las diminutas gotas de lluvia primaveral, creando una escena a la vez apacible y poética.
Marzo en Hanói es también la temporada de las flores fragantes. En bandejas de bambú, las mujeres llevan flores de pomelo desde las afueras hasta las calles. Estos diminutos pétalos blancos desprenden una fragancia pura y dulce que impregna cada rincón de las casas y cada calle. Durante esta época, muchos habitantes de Hanói aún conservan la tradición de comprar flores de pomelo para colocarlas en sus hogares, preparar infusiones o llevarlas a los altares de sus ancestros, como si quisieran preservar un pedacito de encanto rural en el corazón de la ciudad.

Además del aroma de los pomelos, marzo trae consigo una explosión de colores florales únicos en Hanói. Las flores de mirto crespón blanquean los árboles, con sus diminutos racimos que parecen nubes aferradas a las ramas. Las flores de bauhinia púrpura en forma de corazón, una especie común en las montañas y bosques del noroeste de Vietnam, florecen en el corazón de la ciudad con un encanto sorprendentemente delicado.
En la calle Bac Son o en los alrededores de la plaza Ba Dinh, la calle Nguyen Du..., delicados racimos de flores blancas y violetas pálidas de bauhinia le dan a Hanói en marzo un toque del alma de la región montañosa. Esta temporada también se caracteriza por las vibrantes flores rojas del árbol kapok, como chispas de fuego a principios de la primavera.
Vivir en marzo nos hace sentir más sentimentales. En una mañana fría, ¿qué hay más placentero que detenerse en un puesto de té al borde de la carretera, pedir una taza de té caliente y observar tranquilamente cómo despierta la vida en la ciudad? El cálido vapor del té se extiende entre los dedos, las calles se llenan de gente y algunos vendedores ambulantes pasean por la avenida...
En ese instante de tranquilidad, el corazón se ablanda. Nos encantan las calles envueltas en la niebla, el suave frescor que se cuela en nuestra piel y la singularidad caprichosa del comienzo de la primavera. Son estas pequeñas cosas las que crean la belleza singular de Hanói en marzo, cuando la naturaleza se transforma silenciosamente y la ciudad se viste con los delicados colores de la primavera.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/ha-noi-trong-sac-mau-thang-ba-post844087.html






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