
El acuerdo marco trilateral entre Estados Unidos, Israel y Líbano se relaciona con el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán. Foto: AP
Los lanzamientos de misiles recíprocos del 28 de junio pusieron de manifiesto la ambigüedad en la interpretación del acuerdo provisional de 14 puntos entre Estados Unidos e Irán, firmado el 17 de junio.
Tras acusar a Irán de atacar buques mercantes en el estrecho de Ormuz el fin de semana pasado, Estados Unidos lanzó ataques aéreos contra objetivos militares iraníes cerca de la ruta marítima. Teherán respondió con misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses en Kuwait y Baréin. Ambas partes calificaron estas acciones como represalias o legítima defensa.
Diferencias en la interpretación
Durante su visita a Irak el 28 de junio, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que el estrecho de Ormuz permanece bajo la supervisión y el control total de Irán, advirtiendo que cualquier intervención unilateral empeoraría la situación.
"Una vez eliminados todos los obstáculos, se restablecerá la navegabilidad total de la vía fluvial. Eso es lo que haremos", afirmó.
Para Irán, el estrecho de Ormuz no es solo una ruta marítima, sino también un punto estratégico clave para obligar a Estados Unidos y a los estados del Golfo a tener en cuenta los intereses de seguridad de Teherán.
Para Washington, la prioridad inmediata es mantener abierto el estrecho, ya que es una ruta marítima vital para el mercado energético mundial y también alberga a muchos de los aliados e intereses de Estados Unidos.
Es precisamente esta divergencia de intereses lo que ha llevado a ambas partes a interpretar ciertas disposiciones del acuerdo provisional de manera que les beneficie. En particular, el punto 5, relativo al estrecho de Ormuz, es controvertido y puede considerarse una de las causas directas de los sucesos del pasado fin de semana.
Este punto exige un diálogo entre Irán, Omán y otros estados del Golfo para garantizar el paso seguro durante 60 días, al tiempo que se enuncia el principio de "libertad de navegación", garantizando Irán la libertad y la seguridad de los buques que transiten por el estrecho.
Sin embargo, en un intento por evitar los puestos de control iraníes, se alentó a los buques mercantes a navegar por una ruta cercana a la costa omaní. Irán argumentó que usar esta ruta sin consultarles constituía una violación del acuerdo por parte de Estados Unidos, lo que provocó ataques contra varios barcos. La armada iraní declaró que disparar contra los buques infractores "les recordaría a otros barcos cuál es el paso seguro".
«Irán sigue insistiendo en controlar el estrecho de Ormuz. Por otro lado, Estados Unidos y los países árabes insisten en la libertad de navegación a través del estrecho. Para recalcar su postura, Irán ha atacado barcos en el estrecho en dos ocasiones, y la represalia estadounidense no es sorprendente, pero creo que la situación aún es manejable», declaró a Al Jazeera Wolfgang Pusztai, analista de defensa en Viena.
En otras palabras, aunque la situación parece tensa, los ataques de ambos bandos son suficientes para enviar un mensaje, pero no para forzar un conflicto casi diario como antes.
El problema con Estados Unidos
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán es solo una parte del panorama general de la paz en Oriente Medio. Poco después de su firma, los observadores comenzaron a cuestionar el grado de cumplimiento por parte de ambos países, así como las incertidumbres regionales que podrían ponerlo en peligro.
Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en Irak sugieren que Teherán reconoce una de esas incertidumbres. Acusó a Israel de continuar los ataques aéreos contra el Líbano y exigió que Washington obligue a Israel a poner fin a los ataques, ya que este es el punto 1 del acuerdo provisional.
En medio de estas preocupaciones, el acuerdo marco trilateral entre Estados Unidos, Israel y Líbano llegó justo a tiempo el 26 de junio, considerado como la segunda pieza del rompecabezas, lo que refleja en parte la cautela de Washington con respecto a las incertidumbres en la región.
Sin embargo, la debilidad de este acuerdo podría radicar en las partes no incluidas en el documento. Hezbolá no lo firmó directamente y se opuso firmemente, a pesar de ser la fuerza más influyente sobre el terreno en el sur del Líbano.
Si Líbano no logra controlar a los grupos armados, Israel tendrá motivos para continuar los ataques. Si Tel Aviv prosigue los bombardeos aéreos, Irán podría acusar a Estados Unidos de incumplir su compromiso de reducir las tensiones en Líbano, tal como se estipula en el punto 1 del acuerdo del 17 de junio.
En resumen, la situación actual plantea a Washington un difícil dilema: debe contener a Irán, mantener a Israel dentro de ciertos límites y ayudar al Estado libanés a recuperar su papel dentro de su propio territorio.
El acuerdo marco trilateral entre Estados Unidos, Israel y Líbano, anunciado el 26 de junio, describe un proceso gradual: el ejército libanés restablecerá el control del sur, los grupos armados no estatales serán desarmados e Israel se retirará progresivamente de las zonas que controla.
El enfoque de "avanzar y retirarse" busca generar confianza gradualmente, en lugar de exigir una paz inmediata. Esto se considera el segundo elemento, junto con el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán del 17 de junio, en el proceso de desescalada de tensiones en Oriente Medio.
Fuente: https://tuoitre.vn/hoa-binh-trung-dong-mong-manh-tren-giay-100260628235842073.htm









