Hecho aceptado
Las recientes declaraciones de John Mearsheimer, reconocido teórico de las relaciones internacionales y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago, sobre las consecuencias de un enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel con Irán, reflejan una realidad que se está aceptando gradualmente incluso en los círculos occidentales.
Mearsheimer ha dejado claro que el asesinato del general Qasem Soleimani fue un grave error y que Irán podría salir de este conflicto con una posición económica y geopolítica más sólida.
Estas declaraciones son significativas porque quien las realiza no es un analista cercano a Irán, sino uno de los teóricos realistas más destacados de Estados Unidos, una figura que ha criticado la política exterior estadounidense en Oriente Medio durante años.
En las últimas dos décadas, la estrategia principal de Estados Unidos e Israel hacia Irán se ha basado en aumentar la presión, imponer sanciones, hacer amenazas militares y, en última instancia, socavar la posición regional de Irán y obligarlo a hacer concesiones.
Quienes planearon el asesinato del general Soleimani creían que tenía como objetivo desmantelar el Eje de la Resistencia y reducir significativamente la influencia regional de Irán. Sin embargo, el tiempo ha demostrado lo alejado que estaba este cálculo de la realidad de la región.
Hoy en día, incluso algunos medios de comunicación y centros de investigación occidentales reconocen que la política de máxima presión no solo no ha logrado cambiar el comportamiento de Irán, sino que también lo ha empujado a desarrollar nuevos instrumentos de poder.
En los últimos años, Irán ha mejorado significativamente sus capacidades de defensa, desarrollando misiles y drones a un nuevo nivel, convirtiéndolos en uno de los elementos disuasorios más importantes de la región.
Desde una perspectiva geopolítica, Irán ocupa actualmente una posición indiscutible. Uno de los puntos más importantes que destaca Mearsheimer es el papel de Irán en el estrecho de Ormuz.
Esta realidad significa que Irán, incluso bajo sanciones, todavía posee una poderosa influencia geopolítica.
A diferencia de muchos países relegados a la marginalidad por la presión extranjera, la ubicación geográfica de Irán impide su completa exclusión de las dinámicas regionales y mundiales.
Por este motivo, las potencias mundiales se ven obligadas a tener en cuenta el papel de la República Islámica de Irán en sus cálculos.
Además de su ubicación geográfica, el desarrollo económico también podría beneficiar a Irán en el futuro. La experiencia a lo largo de los años ha demostrado que la política de sanciones máximas no ha logrado sus objetivos declarados.
La estructura política de Irán no se ha derrumbado, ni su capacidad estratégica ha sido destruida. Por el contrario, muchos países del mundo se muestran cada vez más escépticos sobre la eficacia de las políticas estadounidenses.
Añade más errores de cálculo
Otro error de cálculo por parte de Estados Unidos e Israel fue su mala interpretación del concepto de poder regional. Asumieron que el poder se limitaba al equipamiento militar y a la capacidad de destrucción.
Sin embargo, los acontecimientos recientes han demostrado que la voluntad política, la capacidad de movilizar a la sociedad, la legitimidad interna y la capacidad de forjar alianzas regionales también desempeñan un papel decisivo en las relaciones de poder.
A lo largo de los años, Irán ha demostrado repetidamente su capacidad de adaptación a nuevas circunstancias. Desde guerras impuestas hasta extensas sanciones económicas y presión política, el país ha encontrado la manera de crear mecanismos de gestión de crisis y mantener la estabilidad.
Esta característica en particular ha provocado que muchos planes destinados a debilitar a Irán no logren los resultados deseados.
Por el contrario, Estados Unidos e Israel se enfrentan a un número creciente de desafíos. Los elevados costos de la guerra, el debilitamiento de la capacidad de disuasión, las crecientes críticas internas y el declive del prestigio internacional son consecuencias que se hacen más evidentes que nunca.
Lo fundamental es que el poder en las relaciones internacionales es un concepto relativo. Si bien todas las partes involucradas en un conflicto pueden sufrir pérdidas, la cuestión crucial es qué bando logró sus objetivos estratégicos.
Si los objetivos de Estados Unidos e Israel eran contener a Irán, debilitar su influencia regional y obligar a Irán a dar marcha atrás, las pruebas disponibles sugieren que estos objetivos no se han logrado.
Irán sigue siendo uno de los actores clave en la región, ya que ha mantenido su influencia geopolítica y ha desarrollado capacidades disuasorias.
En resumen, se puede decir que la lección más importante de los últimos años para Estados Unidos e Israel es que el equilibrio de poder en Asia Occidental no se puede cambiar únicamente por medios militares.
Irán es un país con vastas capacidades geopolíticas, históricas y estratégicas, y su exclusión de las ecuaciones regionales es imposible.
Por lo tanto, como subraya Mearsheimer, es muy probable que Irán no se debilite, sino que adquiera una posición más sólida y una mayor influencia en el escenario regional e internacional tras estos enfrentamientos.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/iran-sau-chien-war-post781470.html








