Es evidente que Kai Havertz no estaba contento cuando se filtró la noticia de su marcha del Chelsea al Arsenal antes de despedirse de la afición local.
Quería anunciar personalmente este acontecimiento trascendental como una sincera expresión de su cariño por el lugar que una vez consideró su segundo hogar, un lugar lleno de recuerdos entrañables. Ahora bien, ¿cómo podría explicar esto a quienes lo habían acompañado en cada paso, en las buenas y en las malas, en todas sus alegrías y tristezas?
“Estas palabras las escribo desde lo más profundo de mi corazón, dirigidas a ustedes, los aficionados que me han demostrado tanto cariño. Dado que este es un acontecimiento importante en mi carrera, quería ser el primero en anunciar este nuevo capítulo”. El jugador alemán escribió esto en una carta a los aficionados del Chelsea, destacando que sus tres años en el club fueron emocionantes y estuvieron llenos de momentos memorables. “Junto a ustedes, logré mi sueño de la Champions League, y luego la Supercopa y el Mundial de Clubes. Un camino lleno de emociones. Gracias por su apoyo. ¡Gracias, Chelsea!”.
Con genuina sinceridad, Havertz expresó su sentida despedida del lugar que estaba a punto de dejar, manifestando su profundo afecto y apego. Parecía haber olvidado que su nuevo club era rival del Chelsea. Aunque ambos son de Londres, Arsenal y Chelsea siempre han sido acérrimos rivales en el terreno de juego. En todas las competiciones, tanto nacionales como europeas, compiten intensamente, hasta el punto de que el éxito de un equipo se convierte automáticamente en el fracaso del otro. Tras su llegada procedente del Bayer Leverkusen en 2020 por 75 millones de libras, Havertz marcó un total de 32 goles y dio 15 asistencias en 139 partidos, convirtiéndose en un delantero clave para el Chelsea. Y el mayor logro de su dedicación fue el gol decisivo que devolvió el trofeo de la Liga de Campeones a la capital inglesa en la final de 2021 contra su eterno rival, el Manchester City.
Havertz afirma que este viaje lleno de alegría lo acompañará de regreso al Arsenal, convirtiéndose en la fuerza motriz que lo impulse a dedicarse por completo a los objetivos de su nuevo equipo en la próxima temporada. Muchos aficionados ya imaginan, con curiosa ilusión, el regreso de Havertz a Stamford Bridge con la camiseta blanca y roja del Arsenal: ¿Recordará el joven aún su antiguo hogar?
¡Cómo olvidar los buenos recuerdos! Solo los momentos tristes en el campo merecen ser olvidados. Sadio Mané, el delantero senegalés que actualmente juega en el Bayern de Múnich, probablemente lo entiende bien cuando alguien le recuerda constantemente el puñetazo que dejó a su compañero Leroy Sané sangrando por la boca en el Etihad Stadium el pasado abril. "Es vergonzoso y lamentable haber tratado así a mi compañero. Pero a veces suceden cosas en el campo que escapan a nuestro control. Ya lo hemos superado. ¡Ahora todo el equipo está concentrado en la nueva temporada!", dijo Mané con seguridad ante las cámaras de televisión recientemente.
¿Pero podrá el exdelantero del Liverpool superar la amargura de la dura derrota ante el Manchester City en los cuartos de final de la Liga de Campeones? La comisura ensangrentada de la boca de su compañero Sané, normalmente de carácter apacible, aún perdura en la conmoción y la decepción de muchos, incluyendo a la afición de Múnich y a la directiva del club. Los vigentes campeones alemanes, bajo la dirección de Thomas Tuchel, acaban de anunciar la venta de siete jugadores, entre ellos Mané y Sané. Esto resulta sorprendente, ya que ambos siguen en plena forma; Mané, por ejemplo, acaba de marcar dos goles en la victoria de Senegal sobre la excampeona del mundo, Brasil.
Quizás el dolor de aquel golpe humillante aún no se ha desvanecido. Mané intenta olvidar, pero muchos en Múnich siguen recordándolo.
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