El entrenador Hong Myung-bo admitió que quería mantener a Son Heung-min en el banquillo y solo hacerlo entrar en la segunda mitad cuando el rival estuviera agotado. Tras el partido, el entrenador expresó: "Si hubiera sabido el resultado de antemano, quizás habría tomado otras decisiones".
Sin Son Heung-min y con Lee Kang-in incapaz de desempeñar el papel de "orquestador", el ataque de Corea del Sur se volvió rígido, sin inspiración y carente de la precisión necesaria para penetrar el área de penalti del oponente.
Por otro lado, esto demuestra que Corea del Sur depende en gran medida de la capacidad de Son Heung-min para generar momentos decisivos; mientras que la generación actual carece de muchos jugadores ofensivos capaces de marcar la diferencia en partidos cruciales. Por lo tanto, cuando Son Heung-min no está en buena forma o está ausente del equipo, el estilo de juego de los "Guerreros Taeguk" se estanca fácilmente. En este partido, la entrada de Son Heung-min al inicio de la segunda mitad tampoco dio resultado, ya que Corea del Sur ya había perdido su ritmo.
La decisión de dejar a Son en el banquillo también provocó críticas de los medios de comunicación surcoreanos hacia el entrenador Hong Myung-bo, quien argumentó que su arriesgada apuesta había terminado en fracaso, mientras que el sustituto fue considerado inadecuado.
Tras conseguir 3 puntos en su primer partido, Corea del Sur solo necesitaba 1 punto en los dos restantes para clasificarse. Sin embargo, debido a su estilo de juego cauteloso, el equipo surcoreano perdió ambos encuentros y terminó tercero en el grupo. Sus posibilidades de avanzar se redujeron drásticamente, ya que su destino dependía ahora de otros equipos.
Fuente: https://baodanang.vn/khong-co-cho-cho-gia-nhu-3341881.html









