Durante muchos años, la universidad fue considerada la opción casi por defecto para la mayoría de los estudiantes vietnamitas, al igual que en otros países asiáticos. Sin embargo, en muchos países desarrollados, especialmente en Europa, la universidad no es el único camino hacia el éxito. Muchos países han creado sistemas de formación profesional de alta calidad, respetados por la sociedad y estrechamente vinculados a las necesidades de las empresas.

La experiencia de Alemania, Suiza y muchos países europeos demuestra que, en la era de la inteligencia artificial (IA) y la transformación digital, lo que determina las oportunidades profesionales reside cada vez más no en el título académico, sino en las habilidades prácticas que poseen los estudiantes.
Casi la mitad de los estudiantes europeos optan por la formación profesional.
Si bien muchas familias en Asia todavía consideran la universidad como el principal objetivo después de la escuela secundaria, la formación profesional está desempeñando un papel mucho más importante en Europa.
Según las últimas cifras del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional, aproximadamente el 49 % de los estudiantes de secundaria en la Unión Europea (UE) están matriculados en programas de formación profesional. Cabe destacar que el 72,6 % de los estudiantes en estos programas aún pueden continuar sus estudios universitarios si así lo desean.

Esto demuestra que la formación profesional en Europa no es una opción para los estudiantes que no pueden costearse la universidad. Por el contrario, se trata de una rama formal y altamente interconectada de la educación, diseñada para satisfacer directamente las necesidades del mercado laboral.
El Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional también informó que el 64,5 % de los graduados de programas de formación profesional en la UE han participado en aprendizaje relacionado con el trabajo. Esta tasa incluso supera el objetivo fijado por la Unión Europea para 2025.
Alemania: Más de 1,2 millones de jóvenes están cursando formación profesional.
Alemania ha sido considerada durante mucho tiempo un modelo de sistema moderno de formación profesional.
Una característica clave del modelo alemán es su mecanismo de "formación profesional dual", en el que los alumnos estudian en escuelas de formación profesional y trabajan directamente en empresas. De esta manera, no solo adquieren conocimientos, sino que también obtienen ingresos durante su periodo de formación.

Según cifras preliminares publicadas por la Oficina Federal de Estadística de Alemania en abril de 2026, a finales de 2025, Alemania contará con aproximadamente 1,207 millones de aprendices participando en el sistema de formación profesional dual. Solo en 2025, se firmaron alrededor de 461.800 nuevos contratos de aprendizaje.
Estas cifras reflejan el papel crucial de la formación profesional en la mayor economía de Europa. Sectores como la ingeniería de precisión, la fabricación industrial, la logística, las tecnologías de la información, la electrónica y la sanidad dependen en gran medida de una mano de obra formada en este sistema.
Cabe destacar que muchas empresas alemanas participan directamente en el proceso de formación, ya que consideran que es la forma más eficaz de asegurar una plantilla ante el envejecimiento de la población y la creciente escasez de mano de obra cualificada. Esto contribuye a cerrar la brecha entre la educación y el mercado laboral.
Suiza: La brecha entre la formación profesional y la educación universitaria se está reduciendo.
Si bien Alemania es reconocida por su sistema educativo dual, Suiza es considerada un país líder en la mejora del estatus de la formación profesional.
Según el informe «Panorama de la Educación 2025» de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el mercado laboral suizo muestra una diferencia relativamente pequeña en las tasas de desempleo entre quienes poseen formación profesional secundaria y quienes tienen títulos universitarios, en comparación con muchos otros países. En el grupo de edad de 25 a 34 años, la tasa de desempleo para quienes tienen educación secundaria o postsecundaria (excluyendo la universitaria) es del 4,9 %, mientras que para quienes tienen títulos universitarios es del 4 %.

La brecha de ingresos entre ambos grupos también es menor que el promedio de la OCDE. Esto convierte la formación profesional en una opción atractiva, en lugar de ser vista como un sustituto de la universidad.
En muchos sectores, como la ingeniería de precisión, la fabricación de alta tecnología, la hostelería y los servicios financieros, los aprendices en Suiza aún pueden alcanzar ingresos muy competitivos y buenas oportunidades profesionales.
El mundo está reevaluando el valor de los títulos académicos.
Cabe destacar que, si bien la educación superior sigue siendo fundamental, muchos países desarrollados están cambiando gradualmente su perspectiva sobre las cualificaciones académicas.
El informe "Panorama de la Educación 2025" de la OCDE muestra que la proporción de jóvenes con títulos universitarios en los países de la OCDE sigue aumentando, pero los gobiernos se centran cada vez más en la calidad de las habilidades y su capacidad para satisfacer las demandas del mercado laboral, en lugar de simplemente aumentar el número de estudiantes universitarios.
La aparición de la IA, la automatización y la transformación ecológica está llevando a muchas empresas a priorizar las capacidades prácticas, la adaptabilidad y las habilidades tecnológicas por encima de las cualificaciones académicas por sí solas.
En Europa, se observa una escasez de mano de obra cualificada en numerosos sectores, desde la industria manufacturera y la construcción hasta las energías renovables y la sanidad. Mientras tanto, muchos países se enfrentan al problema de los graduados que trabajan en sectores ajenos a su formación o que no encuentran empleos acordes con sus cualificaciones.
Para muchos estudiantes vietnamitas, la educación universitaria sigue siendo una opción adecuada y necesaria. Sin embargo, la experiencia internacional también demuestra que el éxito profesional no depende únicamente de tener o no un título universitario.
En un panorama tecnológico en constante evolución, las habilidades que demanda el mercado laboral hoy en día pueden ser muy diferentes de las que se requerirán dentro de 5 o 10 años. La clave no reside solo en dónde se aprende, sino en qué se aprende y en la capacidad de adaptación. En un mundo que cambia más rápido que nunca, las habilidades pueden, en muchos casos, convertirse en un requisito más importante que las cualificaciones académicas.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/khong-phai-ai-cung-vao-dai-hoc-10420452.html








