Impulsado por su amor por el vietnamita y su determinación por preservar su herencia materna, Hao memorizó la traducción completa de "Truyen Kieu", compuesta por 3254 versos en compás lục bát (seis por ocho). Este viaje comenzó durante el periodo de distanciamiento social debido a la pandemia de COVID-19 y concluyó tras casi dos años de perseverancia.

Las palabras de "El cuento de Kieu", meticulosamente escritas a mano por Hoang Trung Hao, han inspirado a muchos jóvenes a aprender sobre esta obra maestra.
Memorizar "Truyện Kiều" (El cuento de Kiều) no se trata solo de recordar, sino también de comprender las alusiones y referencias históricas. Había días en que, a pesar de estudiar con mucho cuidado la noche anterior, Hào olvidaba una línea a la mañana siguiente, lo que le causaba gran frustración. Muchas veces, mientras conducía, se detenía a un lado de la carretera y abría el libro para comprobar su memoria. Hào confesó: "En cuanto leí la última línea, rompí a llorar. No por orgullo, sino por la emoción al recordar el arduo viaje que había emprendido".

Para Trung Hao, ser apasionado por la lectura y la escritura también es una forma de cultivar energía positiva dentro de sí mismo.
Sin detenerse ahí, Hao comenzó a copiar a mano fragmentos de "El cuento de Kieu" y a compartirlos en redes sociales, viéndolo como una forma de preservar la obra maestra y difundir la tradición literaria. No fue fácil, pues sus manos estaban acostumbradas a escribir a máquina y a menudo se sentía desanimado. Pero cada trazo agudizó su paciencia y, poco a poco, redescubrió su destreza y se esforzó por escribir cada carácter a la perfección. Recientemente, incluso empezó a copiar poemas y ensayos para dárselos a sus profesores y amigos, como una forma de expresar sus sentimientos.
Desde los primeros trazos circulares que dibujé con tiza en el suelo, comprendí poco a poco que escribir no se trata solo de transmitir información, sino también de conectar emociones. Cuando un poema o una idea hermosa me viene de repente a la cabeza, es entonces cuando tomo la pluma y dejo que mis emociones guíen los trazos —confesó—.

Al estudiar la literatura vietnamita, Hao se dio cuenta de que su perspectiva sobre cada obra cambiaba con el tiempo. Cuanto más leía, más la comprendía y la apreciaba. En medio del ajetreo de la vida, recordaba las tres "N": Escuchar para comprender, porque el idioma solo se transmite cuando llega al corazón; Mirar para leer y ampliar el conocimiento; Hablar para preservar la identidad y evitar las tendencias mixtas que menoscaban el idioma vietnamita.
Fuente: https://nld.com.vn/lang-nghe-tieng-me-de-196250419192803959.htm






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